20/4/07

Elecciones Presidenciales Gabachas 2007

El tema está calentito. A menos de seis horas del cierre de campaña y a pesar del discreto seguimiento de la prensa española sobre la misma, os hago un pequeño resumen de cómo está el pastel de las elecciones presidenciales francesas.

Como antecedentes, la segunda vuelta de las anteriores presidenciales: Chirac contra Le Pen, que es como tener que elegir entre Aznar o Inestrillas (o Franco si siguiera vivo). No hubo color, así que cuando Chirac ganó con un 28457 % (por lo menos) de los votos, hizo lo que le dio la gana con una actitud de “si no os gusta os jodéis, que ya sabéis cual es la alternativa” y no se plantearon las cuestiones económicas, que son las que peor están, sino las sociales y de seguridad. Porque Francia va mal. Una deuda pública del 66 % del PIB. Los analistas defienden que se debe al estancamiento de los sueldos, otros dicen que hay demasiada laxitud con los gastos sociales. El típico rollo de que se ayuda demasiado a los “inmigrantes”, aquí diríamos que les dan de todo. ¿Porqué yo le tengo que pagar las clases de inglés a mi niña cuando a la vecina, venezolana, se lo paga la asistente social? La diferencia es que en Francia ya no son inmigrantes. Nos llevan tres generaciones de ventaja, y toda esa gente son franceses de pleno derecho, que cotizan y le pagarán la jubilación al abuelo François. Si la economía neoliberal se carga los servicios sociales no va a ser por culpa de estos franceses de segunda generación, pero se la han (nos la han) colado doblada haciendo coincidir el expolio del estado por parte de las corporaciones empresariales con la apertura de fronteras. El ciudadano ve esto: Vienen los negros, yo vivo peor que hace veinte años, ergo los negros tienen la culpa. Es cierto que los guetos son mayoritariamente ocupados por francomagrebís y subsaharianos, pero eso sólo demuestra que están más jodidos aún que los demás. La pasta no ha volado, sigue ahí, donde siempre ha estado, en manos de los multimillonarios, pero ahora somos más a repartirnos (a hostias) las migajas de los servicios sociales. Para terminar de cagarla, los proyectos de los aspirantes a la presidencia son jodidamente caros y se caen por su propio peso (salvo quizá el de Bayrou). Es imposible financiar tanto cambio, sobre todo el de Sarkozy, que ya está empezando a desinflar sus propuestas antes de haber salido elegido, ante la evidente imposibilidad de llevarlas a cabo.

Un detalle sobre los comicios en Francia: los empleados públicos están obligados a votar, aunque en otros paises, como Bélgica, directamente es obligatorio para todo el mundo porque se celebran en horas de trabajo. “Votar es un derecho, y también un deber cívico”, rezan las cartillas de voto en Francia.

Así están las cosas al otro lado de los Pirineos, un poco como aquí, pero más en serio. Encabronaos, pero por la educación, el paro y la vivienda (aún tienen la mejor sanidad del mundo, hacedme caso, que la tuve que estudiar a fondo como documentalista) y no por la unidad de Francia o las concesiones al terrorismo corso. Hablemos ahora de algunos de los que intentan convencer a los gabachos de que tienen la fórmula para solucionar todo este embrollo.




Nicolas Sarkozy:
Unión para un Movimiento Popular (UMP).
El gran protagonista de estas elecciones, mal que me pese. Este cabrón es un tío listo y un trepa de cuidado (concejal de Neuilly-sur-Seine con 22 años y alcalde con 28). Hijo de emigrantes (de pasta), ha conseguido aglutinar en torno suyo a todo el centro derecha aún después de haber traicionado en su momento a su tutor político, el todavía presidente Jacques Chirac, que por cierto, tiene asuntos pendientes con la justicia en cuanto salga del Elíseo por presunta malversación de fondos públicos. Se rumorea que si Chirac finalmente ha apoyado a Sarko es porque éste planea mantenerle la inmunidad con la justicia más allá de la que ya tiene como presidente de la república. Un regalito de despedida por su jubilación. ¿Cuál fue su traición? Sarko apoyó al otro candidato del centro derecha en los anteriores comicios, Éduard Balladur, lo que tocó bastante los cojones a Chirac, que hizo que Sarko estuviera dando tumbos entre el Ministerio de Interior y el de Economía (el trabajo sucio, dado el estado de la economía francesa) cuando finalmente ganó. Como ministro de Interior ha seguido una política de mano dura y represión policial, y la cagó en 2005 con unas declaraciones llamando “morralla” a los habitantes de los suburbios y/o barrios chungos, que se volvieron aún más chungos. Os acordaréis de los disturbios: Coches quemados, hostias con la poli a todas horas… salió hasta en la tele española, tan acostumbrada a mirarse el ombligo del estatut y gilipolleces similares. Claro, en el momento en que hay hostias la cosa se vuelve interesante.

Su discurso es populista y lamerón, intenta estar a bien con todo el mundo hablando clarito. Por ejemplo, ha montado una buena intentando introducir a la iglesia en los asuntos de estado y haciendo retroceder a Francia, tan ejemplarmente laica, hasta el nivel de españa, pero para que todo el mundo esté contento incluye la promesa de sobornar también a los musulmanes, financiando a las mezquitas para que instruyan en los “valores franceses”. Lo más gordo que ha soltado es su propuesta de crear un “Ministerio de la Inmigración que regule los flujos migratorios y controle una inmigración selectiva sólo de trabajadores cualificados” (elpais.com). Que morralla ya tenemos bastante. Se llamaría Ministerio de la Inmigración y la Identidad Nacional, algo así como decir Ministerio del Trabajo y de los Intereses Empresariales o Ministerio de la Vivienda y la Especulación Inmobiliaria. Tócate los cojones.
Conservador en lo moral, liberal en lo económico. Intenta cargarse grandes logros de la lucha obrera, como las 35 horas semanales (según sus palabras, “defiendo a quien quiere cobrar más trabajando más”) o la jubilación obligatoria (sus palabras deberían ser “defiendo a quién se quiera morir en la cadena de montaje”). Da por hecho que los empresarios no aprovecharán estas medidas para sus intereses, claro. O más bien sí, y ahí está el asunto. Se opone a la entrada de Turquía en la UE (de cajón) pero Europa se la sopla, él prefiere ser colega de los E.E.U.U., aunque para contentar a todo el mundo (¡otra vez!) se opone a la guerra de Irak.
Como véis, el resumen de su propuesta es que “si no me mojo, me querrá todo el mundo, y cuando lo hago hay que vender bien la moto”. Y le va a salir bien al hijoputa. A pesar de que ya coquetea con la extrema derecha y que ha sido acusado de usar a los servicios de inteligencia (aún ocupa su puesto de ministro) para espiar a sus competidores al más puro estilo Nixon, pasará a la segunda vuelta seguro.




Ségolène Royal:
Partido Socialista.
Su principal punto fuerte es que es una mujer. Y no hay mucho más que rascar. Es tibia y le falta empaque y carisma a la hora de convencer al electorado y de plantarse ante el resto de líderes mundiales o ante la oposición (en un debate contra Sarko le costó más de media hora encontrar un argumento más allá del “mais… Arrêtez!”) Si sale elegida se la van a comer con patatas. Ha tenido unas cagadas bastante gordas: En una broma radiofónica llegó a decir que los corsos tendrían su derecho a la autodeterminación. Y no ha sido la única vez, dijo lo mismo de Quebec ante mandatarios canadienses, que todavía están que trinan.

Ha tenido poco seguimiento por parte de los medios, controlados por Sarko y sus adláteres, y no ha presentado su programa hasta última hora. Algunas de sus declaraciones coinciden con las de Sarko (uso del ejército en las revueltas, crítica al sistema de 35 horas…). Propone una reforma constitucional que, así leída a primera vista, suena a enésima reestructuración de la burocracia. Quiere aumentar el salario mínimo, las inversiones públicas y la cobertura social. Algunos puntos muy positivos: Pretende cortar de raiz los privilegios de la clase política (coches y pisos del estado) y su pluriempleo (un diputado ahora puede ser alcalde y viceversa). Pero lamentablemente no cuenta con el total apoyo de su partido y representa lo peor de una izquierda francesa anquilosada, fragmentada, tímida y centrista en exceso. Pero es la opción menos mala.





François Bayrou:
Unión por la Democracia Francesa (UDF).
Ha saltado a la palestra en las últimas horas como alternativa a Ségolène, dado el poco peso específico de ésta. Católico practicante, erudito, ex ministro de Enseñanza e Investigación, tiene los huevos de definirse antisistema (suena a cortejo del voto joven antiglobalización) y situarse como candidato de “extremo centro” (¿?). Es el único que ha hablado de Europa favorablemente y mojándose el culo, defendiendo una estructura federal. Hay que estar al loro con éste. Si pasa a la segunda vuelta ganará las elecciones contra todo pronóstico. Es lo que tiene el sistema de dos vueltas: en la primera votas lo que te sale de los cojones, y en la segunda votas al menos malo, lo que haría que si se enfrentase a Sarko contaría con sus votos y los de Ségolène, un poco como hace cinco años pero más light (es el gran estigma de los izquierdistas: haber tenido que votar por Chirac). Hay algunas cosas de este tío que me gustan sobremanera, y es que se opone de plano a la Organización Mundial del Comercio (¡como los yes-men, que tengo enlazados aquí a la izquierda!) y propone medidas sociales de corte progresista, pero no deja de ser otro liberal económico que barre para casa.




Jean Marie Le Pen:
Frente Nacional (FN).
El puto demonio. El coco. El mayor bastardo hijo de puta que haya pasado jamás a una segunda vuelta. Para muestra un botón de sus declaraciones:
- Sobre los enfermos de sida: “Son contagiosos por su transpiración, su saliva y su contacto, son una especie de leprosos”.
- Sobre las cámaras de gas: “Fueron un punto de detalle de la Segunda Guerra Mundial”.
- Sobre el Mundial de Fútbol de 2006: "Hay demasiados jugadores de color en el equipo nacional”.
Esto consiguió un 16’86 % de los votos hace cinco años. Casi uno de cada cinco franceses que fueron a votar apoyaba estas cosas, entre ellos (y conozco casos personalmente) muchos hijos de inmigrantes e incluso inmigrantes ya con la nacionalidad francesa. Acojonante.
Propone que los inmigrantes coticen un 35% más que el resto de los franceses a la Seguridad Social para tener derecho a sus beneficios, expulsar a los inmigrantes ilegales, reestablecer la pena de muerte, volver al franco (¡como moneda! Aunque podría saltarme esta aclaración) y liberalizar (aún más) la economía francesa. Toda una joyita.

Para el resto de los candidatos, que hay un montón, principalmente extrema izquierda dividida (aunque atención a la propuesta de los verdes), y para recabar información un poco más seria sobre el sarao, os remito a la sección de El País Digital donde me he documentado principalmente. También he consultado otras fuentes puntuales (o sea, que no las recuerdo), y el resto es fruto del seguimiento que he hecho de la campaña, aquí y en mis visitas por Lille.

Así que en esas estamos. La primera vuelta tendrá lugar este domingo, tres días antes de irme para allá. La segunda vuelta será el 6 de Mayo, y me pillará de lleno como inmigrante buscando trabajo y sobreviviendo como pueda, es decir, en las mejores condiciones para hablar de política. La crónica corresponsal que salga de ahí puede ser cualquier cosa menos indiferente.
Si finalmente gana Sarko, como todo parece indicar, es posible que tenga que hacer el camino de vuelta a españa antes de lo previsto, esta vez acompañado por mi chica, que ya ha manifestado su intención de huir del país conmigo si se da el caso.


5 commentaires:

Joder, como está el patio. Veremos lo que hace Bayrou, aunque me crea temor lo que pueda opinar este señor sobre el laicismo francés. Otra cosita: LePen, grandes hijos de puta. Mañana tenemos en Salamanca concierto-mitín de Democracia Nacional...veremos como acaba la cosa. Seguramente poco bien.
Un saludo

Estos gabachos están locos de verdad!! O todos, a mí me ha pasado una cosa con la seguridad social de estas latitudes que me están desengañando. Lo siento, no lo voy a contar aquí, es demasiado personal. No es grave o eso creo, pero lo que está claro es que si alguno pensaba que las cosas podían ir mejor que antes o que, tal vez, el poder estaba más repartido por aquello de la democracia, etc., pues no, es mentira y, además, como nos descuidemos y no hagamos valer ciertas conquistas de derechos civiles que hemos conseguido, nos van a dar pal pelo. La ola de los neocons está ya en Europa y si no que s ele pregunten a la flamante iglesia española con sus declaraciones al más duro estilo puritano estadounidense, a los conservadores alemanes y su revisionismo con los nazis o a los gemelos polacos, estrellas de lo reaccionario. Y ya hemos oído todos a Rajoy poniendo a Sarko como adalid de la libertad y el orden y modelo moral a seguir...

Oye, qué buen resumen, Cordero... Y qué parecido suena a lo de aquí...
Besos

Un saludo a Txutxi, Michaelhalls y Chagüen (ya me contarás, estoy intrigado, ¿no se suponía que Alemania era la tierra prometida?).
A estas horas ya tenemos los resultados: pasan a segunda vuelta Sarko (31'18%) y Ségolène (25'74%). Huele mal. Sarko se hará con los votos de Le Pen (10'58%, manda cojones, casi uno de cada diez franceses, votaran o no), alcanzando un 41%, mientras que Ségolène cuenta con menos de un 10% proveniente del conjunto de la extrema izquierda. La decisión la tiene el electorado de Bayrou (18'54%), que no deja de ser centro, como dice ser Sarko. Lo que sí es una victoria es la alta participación, un 84'6%, algo que no se ve desde 1965.
A ver que pasa.

la tipa es bonita pero me dio un fastidio leerlo era muy largo

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