10/1/08

perdedores

Ayer por la noche empecé a trabajar en el Borsalino. No creo que dure mucho, apenas hice veinte euros de caja. Vielba, que había estado en el turno de tarde, me acompañó hasta que cerré. Y hablamos. Sobre los amigos que triunfan en lo social y lo económico, sobre los colegas que, siendo unos genios de la contracultura, eligieron ser prestigiosos médicos, abogados o webmasters, ganar una pasta y hacerse hombres respetables, a sabiendas de que no les hará ni la mitad de felices que convertirse en los grandes productores musicales, directores de cine o gurús que estaban destinados a ser. Hablamos sobre cómo los que no hemos podido ser hombres respetables nos empeñamos en seguir intentando ser músicos, escritores o periodistas. Y cuando por fin cerramos el bar fuimos a buscar a Carreño al Café Teatro.

A las dos de la madrugada volvía sólo a casa, cuando pasé por delante del Herminio’s. Un sonido irreal se escapaba por la puerta. Alguien estaba tocando el piano allí, después de tantos años, con una pasión febril. Quién quiera que tocase no era ningún virtuoso, pero estaba consiguiendo sacarle a la mierda del piano desafinado de ese agujero con forma de bar un sonido profundo y oscuro, inquietante y emocionado, capaz de romper el cielo nocturno y la niebla enfermiza de esta ciudad. No me atreví a entrar. Me quedé escuchando desde la puerta, como un gilipollas.

Ayer me sentí un perdedor. A pesar de lo que digan las canciones, es un sentimiento que no tiene ningún glamour.

11 commentaires:

Alguien me deja una pistola?

Tenemos la suerte de vivir en una parte del mundo, donde si uno se estrella contra la realidad por perseguir sus sueños, alguien vendrá a levantarnos ..y con un poco de suerte unas palmaditas en la espalda.. Aun así, es un jodido riesgo.

¡Ole tus huevos por tirar alto!

Ánimo camarada! Permíteme compartir tu lamento empatizándome contigo.

Yo tambiém he sufrido muchos accesos 'Lobo estepario'. Analizas la basura de 'lo respetable', de lo burgués, de las profesiones de triunfadores y terminas queriendo ser el beatnick por excelencia.

Sin embargo, ¿quien te dice que ese médico que rechazó ser pintor hubiese sido más feliz por cumplir sus sueños?

Las ilusiones, lo sueños y demás parafernalia me ponen enfermo, porque lo único que hacen es convertir una realidad que tampoco es tan agreste, en algo frustrante y deprimente (por no corresponder a tu ideal).

Yo me cago en la utopía, y en lo alternativo, y reivindico la necesidad de vivir lo que se sea con gozo, saltándose las ideas propias de lo perfecto.

Yo cuando estudiaba informática sufría mucho pensando que en realidad estaba perdiendo mi verdadera vocación (profe progresista, músico... ). Y ahora que trabajo de friki estoy más feliz que una perdiz.

Al igual que un status burgues no te dará la felicidad, un status bohemio tampoco.

Más o menos, ;-)

fernando terreiro dijo...
11 de enero de 2008, 1:30
 

Eso le pasa por no pasarse a ver a los amigos entre bar y bar.

Ah y lo de Portrait muy bueno. Estoy de acuerdo. Hacer aunque sea las cosas más pequeñas e insignificantes con gozo es lo más importante de esta vida. Es mejor ser un mediocre feliz que un genio sufridor. Yo eso prefiero disfrutarlo desde fuera, como espectador, lector, oyente...

Si yo en realidad envidio al abogado y al médico, que tienen chasta y son respetables! Yo precisamente soy un conformista al que le gusta de todo. Sería feliz de profe, de intérprete, de editor, de corrector, de periodista, de guionista, de maquetador incluso... Pero me tiré al barrazo de vivir de músico y la cagué. A eso me refiero. El problema es que yo me di cuenta de eso que decís hace poco, cuando todos los de mi quinta ya estaban colocados y yo por ahí en verbenas de pueblo haciendo algo que pensé que me gustaría, y no, era una mierda. Ahora voy siete años por detrás, empezando de cero, en una edad que empieza a ser complicada, preguntándome "¿No la estaré cagando otra vez?". Pero ahora ya no me veo haciendo otra cosa.

Me prostituí culturalmente. Tengo que ir a fiestas petardas, hablar sobre escritores, editore famosos, artistas, actores. Tengo que escribir sobre ello. Algunos me temen. Otros me van haciendo famosa.

No quería ser famosa, sólo quería escribir.

Esas fiestas me cansan, me convierten en alguien que no acaba de quedarme bien.

Un día me pidieron un libro. Un libro específico. Para entonces ya era tan puta que acepté. Lo escribí. No era el libro que hubiera escrito.

Nunca leería un libro con el título que van a ponerle. Pero en realidad ese libro fue siempre suyo, de ellos.

¿Quién es más perdedor? ¿Tú que trabajas al margen de tu música? ¿O yo, en quien la literatura se confunde hasta perder el nombre?

De acuerdo con Portrait. Cualquier cosa que haga escapar de la realidad posiblemente impida comprenderla tal y como es. Algo nada recomendable si se quiere vivir tranquilamente.

Un fuerte abrazo y seguimos la conversación cuando usted guste. UN placer la velada...

y por cierto deja de ser emo de una vez!!

Ningun perdedor escribe una entrada como esta.
Bisous!

No busques nada, así no perderás.

Por cierto, cómo entiendo a Mel. Es más triste que "te pierdan". Tú por lo menos, vas encontrando las pérdidas entre estrofa y estrofa. Paciencia, estrella.

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