29/9/09

ingeniería metálica


Hace algunos meses me encontré con David, guitarrista y cantante de los XXX, una de las grandes bandas de esta ciudad en los noventa, y precursores de la floreciente escena metal pucelana. Ahora son unos señores respetables, ingenieros con hijos, pero por lo visto les ha picado el gusanillo de volver (como últimamente todos los grandes retirados, benditos sean por ello) y, como ya es costumbre, andaban buscando bajista. Teniendo en cuenta los buenos ratos que pasé con Rubenchi en su local hace años y que algunos de los anteriores bajistas habían sido compañeros de banda míos (o incluso mi propio hermano), consideré que tenía una deuda moral con ellos y me alisté a esta histórica reunión.

Yo aprendí a tocar con una acústica en un parque versionando temas de Nirvana y Green Day, pero en cuanto me regalaron mi primera eléctrica quedó muy claro que el metal iba a cruzarse en mi vida. Nuestra primera banda pasó de hacer versiones de The Cure cantadas por una chica a hacer directamente gothic metal al más puro estilo Evanescence o Nightwish… sólo que hace quince años. Cuando ahora veo multiplicarse las bandas de este tipo con éxito me invade una cierta sensación de pérdida por lo que pudo ser. De aquello a meterme en una banda de death hubo un paso. Podéis ver aquí a alguno de mis antiguos compañeros en proyectos posteriores de mayor calidad. Después me profesionalicé y el metal se alejó de mi centro de gravedad, pero siempre he pensado que cuando has sido jevi nunca dejas de serlo del todo. Cuando volví de Francia recuperé mi contacto con la escena musical local rápidamente, lo que me reafirmaba en la teoría de que “el que tuvo, retuvo”, si bien entré en un circuito más amplio que va desde el garage al rock acústico pasando por los cantautores. Tocar con los XXX era saldar una deuda pendiente con mi pasado remoto, así que me pasaron un CD con un tema para una toma de contacto.

Fue como si me pasaran los planos de un rascacielos para que buscase los puntos de presión. Como si me hubiesen dado la fórmula de un nuevo material sintético para que lo elaborase. Como ponerme a estudiar legislación japonesa sin traducir. Aquello era una compleja obra de ingeniería absolutamente incomprensible para mí. No sabía qué tenía que buscar ni cómo hacerlo. No sabía de qué cojones me estaba hablando aquella música del demonio. Había perdido por completo mis competencias para este lenguaje y caí en la cuenta que hacía años que no escuchaba entero un disco de metal. Me sentí absolutamente desconcertado e impotente y mi compañero de piso lo resumió muy bien: “Te has hecho mayor para esto, tío”. Y tenía razón. Estos respetables padres de familia son mentalmente más jóvenes que yo.

El metal no es un estilo de música. Es una forma de que te funcione la cabeza. Es un ejercicio intelectual sólo apto para mentes en forma. Quizá por eso había tanto tío de ciencias en estos grupos. Quizá este estilo nunca fue para mí, pero estando más tierno podía con cualquier cosa. Quizá por eso me encuentro mucho más a gusto ahora en esta piel de cordero que es meterme en un concierto indie y no desentonar.

Maldición, Nico tenía razón. Me he convertido en un popero de mierda.

10 commentaires:

La vuelta al cole: Primera entrada del curso publicada desde la facultad!

Así que te has hecho viejo.....Quién lo diría.

Espero que no dejes esta puerta cerrada definitivamente. Ironías de la vida el otro día ensayando con el bajo me acordé de Trapped in this Grave, aquél tema tan curioso que tocamos con Dark Flame que si mal recuerdo lo compusiste tú. Y recordando aquellos tiempos me daría mucha pena de que nunca volvieras por el mundillo del metal, pues chico, se te daba bien y te manejabas en él como pez en el agua, así que.... sigue con ello.

jejejeje Xibalba, estoy leyendo tu comentario mientras te veo sentarte en tu puesto en este mismo momento y me está entrando la risa floja...

El metal un ejercicio intelectual! Para mi es por el contrario un ejercicio de expresión emocional, y es por ello que sólo puedo metalear cuando veo que puedo llegar hasta el fondo.

De ahí que el metal no sea para mariquitas!!

;-)

Cuando pasas tiempo sin escuchar metal y vuelves a él puede que te pasen dos cosas:
-Que reniegues de él y te des cuenta de que no te pertenece.

-Que realmente te des cuenta de lo que lo echabas de menos.

Yo por ejemplo hago incursiones en todo tipo de música pero de vez en cuando he de volver al Painkiller para darme cuenta de lo que me sigue molando el estilo.

Yo con esto me he dado cuenta de que más que de metal, soy de palo...

Blandoooo !

did, dónde te metes? No podemos acceder a tu blog!!!

jodidos músicos...

jodidos músicos DE MIERDA, añadiría yo...

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