3/3/11

apología del hurto

La Niña Fatal y yo vamos a ver una película a un multicine. Uno grande, con más de diez salas y un porrón de metros cuadrados. Y una sola taquillera para cobrar las entradas. Las pagamos, compramos unas palomitas y un refresco y nos dirigimos a una de las tres salas en las que proyectan lo que queremos ver. No hay nadie que nos pida las entradas ni nos corte el paso, ni en el hall ni en la sala. Entramos. Empiezan los anuncios. El primero encadena una serie de planos que sugieren la idea de la espera: Un semáforo en rojo, una lavadora centrifugando… Luego un dispensador de entradas automático del mismo cine en el que estamos. Aparece la frase “Se acabó la espera”, y luego “Utilízalos”. “Ayúdanos a despedir a los pocos empleados que aún necesitamos”, pienso yo. Vemos la película y nos vamos. Nuestros papelitos con el número de butaca están intactos. La explicación a esta desolación es bien sencilla: Es lunes a las seis de la tarde.

Unos días después La Niña Fatal va a comprarse unos pantalones. Mientras espera a que alguien aparezca en caja y se los cobre yo la llamo por teléfono. El hilo musical de electrónica a toda tralla no le deja escuchar, así que con los pantalones aún de la mano sale de la tienda para hablar conmigo. El arco de seguridad no pita, pero ella se da cuenta de que se los está llevando sin pagar y vuelve a entrar. Esta vez sí, la alarma hace que una dependienta salga y le cobre. Era un martes a la hora de comer.


Sería fácil poner más ejemplos en el sector hostelería, pero seguramente ya os habréis encontrado con muchos camareros demasiado ocupados para cobraros, y sabréis de qué hablo. Nunca antes chorizar o hacer un sinpa había sido tan fácil. A los grandes comercios no les cuesta nada estirar los horarios de sus empleados y mantener abiertos los establecimientos durante todo el día, pero no les sale rentable colocar a más de uno o dos, salvo en los momentos de mayor afluencia. Al final tienes al dependiente cobrando, ordenando el almacén y limpiando, todo en el mismo turno, con lo que no está haciendo bien nada. Tampoco las labores de vigilancia. Así que sólo consiguen cobrarnos porque confían en que paguemos. Por otra parte, el nivel de compromiso de estos empleados con la empresa es cada vez menor. Ninguno quiere problemas, y menos por los cuatro duros que les pagan.


Enseñemos a los responsables de recursos humanos de las grandes cadenas de ocio, restauración, textil y consumibles de todo tipo por qué necesitan más contratación, y hagámoslo con el único lenguaje que entienden: El dinero. Llamemos la atención sobre las precarias condiciones de trabajo de sus empleados a través de las pérdidas y COMETAMOS HURTOS. Continuamente. Porque es el mejor momento para hacerlo. Porque es nuestro deber ciudadano. Y porque, qué demonios, nos vendrá bien ahorranos una pasta con la que está cayendo.


Yo voy a empezar hoy mismo.

6 commentaires:

¿Me escribiréis cuando me lleven a la cárcel?

Pues mira por dónde no había leído el título, y por la evolución del texto he soltado una carcajada de las buenas al final.
La verdad es que yo me he pasado tardes de lo más amenas en una terracita en la que nadie viene a atenderme, y como la finalidad del café es, muchas veces, echar la parlada, al rato me he levantado y me he ido. Así, sin malos rollos.
Desde luego no seré yo la que insista en pagar, eso desde luego.


(y no es que escribamos, es que te regalaremos un pincho wifi para que lo hagas tú!)

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

"El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño, será castigado, como reo de hurto, con la pena de prisión de seis a dieciocho meses, si la cuantía de lo sustraído excede de 400 euros."

y

Serán castigados con localización permanente de cuatro a 12 días o multa de uno a dos meses: 1. Los que cometan hurto, si el valor de lo hurtado no excediera de 400 euros

He dicho. El hurto de algo pequeño es una falta

A mí lo que me llama la atención es lo de "con ánimo de lucro". ¿Esto lo es?

pero... no se lo haran pagar a los empleados, no?

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