29/11/08

vendimia nocturna 2008 (II). señales y fantasmas

Visitar con el espíritu abierto por el vino los lugares donde uno nació y se crió es algo que todo el mundo debería experimentar en algún momento de su vida. Y hacerlo a unas horas de la noche en las que no pasa nadie y no se oye nada le confiere al acto algo de postapocalíptico que impresiona todavía más. Yo recordaba el portal de la calle Laín Calvo de Aranda de Duero mucho más grande. Un mito, el lugar donde empezó el universo (y en mi caso así fue). Pero solo es una calle vulgar y triste. Y pequeña. Quizá en esto consiste crecer, no solo en ver cómo tú cada vez eres más grande, sino cómo el mundo es cada vez un lugar más pequeño, vulgar y triste. El pasillo del rellano por donde corría en triciclo sin embargo sigue siendo digno de ‘El Resplandor’. Tantos tiempo después aún me sigue acojonando. Ahora que lo pienso... ¿Porqué estaba el portal abierto a esas horas?

Mirando tras la verja del parque donde de pequeño montaba en los columpios me encontré con el cantante de El Columpio Asesino, que acababa de terminar su actuación. ¿Qué se supone que era aquello? ¿Una jodida señal de algo? Parecía muy interesado en saber cómo es el estudio de grabación de las bodegas. Un tío majo, aunque algo divo, que llevaba del brazo a una grupi a la que quería llevarse al hotel, pero no sabían dónde estaba, así que me ofrecí a llevarles. Ya de paso cogí una habitación para mí.

La mañana del domingo la aproveché en un paseo hasta mi antiguo colegio, bordeando el muro por el estrecho sendero que lo separa del río. Ví el bosque que se extiende más allá del patio y esto sí que seguía siendo tal como lo recordaba. Me planté delante de la puerta trasera, la que da al ya no tan gigantesco campo de fútbol. Y me dí cuenta de que me había convertido en mi padre. Es decir, allí estaba veintitantos años después, con la misma edad que tenía él cuando yo iba a ese colegio. Tengo edad como para estar esperando y luego llevar a casa a un niño que atraviese corriendo ese campo de fútbol con el babi atado al cuello como la capa de Superman. Pero de alguna extraña manera sigo siendo ese niño. Lo que me hace pensar que el hombre que me venía entonces a buscar a mí no era ese superhéroe que yo pensaba entonces que era. Quizá él también fuera un niño con bigote. Como yo ahora.


La diferencia es que yo no espero a nadie a la puerta de un colegio. Quizá solo a un fantasma con el babi atado al cuello.

14 commentaires:

Este señor de la foto es es responsable de que a mí me gusten tanto los cómics. Y de muchas otras cosas más. ¡Pido un fuerte aplauso para él!

Maravillosa entrada. Felicidades.

dreadstar bigotudo dijo...
30 de noviembre de 2008, 4:03
 

Ya te vale tio, con esa vena poetica haces que se le anude a uno la garganta...bravo.

Tu 1ª calle fue en Allende Duero, la calle San Lázaro, pero no la recuerdas, nos mudamos a tus dos años y medio. Tanto al Sr. de la foto como a mí nos a emocionado lo que acabamos de leer. Estamos MUY orgullosos de ti. Siempre lo estaremos. Te queremos.
La Madre Que Te Parió

Nos Ha (Con H), perdón por la tremenda falta. L. M. Q. T. P.

Y otro aplauso para mi madre pordiossss... a ver cuantos bloggers tienen a sus progenitores entre los comentaristas!!!

uy si mi mami leyera mi blog se infarta...

jajajajajaja! No lo dudo did!

Yo siempre seré un niño.

Ay! que te como!!!

plasplasplas

Así me gusta, concisión pero intensidad en los comments! Habéis sido un público estupendo!

oh dios mio!

Ultimamente la intensidad me rodea!

Aplaudo a ti, a tu madre y a tu padre. Sin duda bellisimas personas las tres.

Diría sin miedo que de mayor quiero ser como vosotros :)

Estupenda entrada, Cordero... Pero tu madre te ha superado. ¡Qué mujer más maja!

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