15/12/09

dominguero

¿Recordáis cuando el domingo era el día más triste de la semana, sólo superado por el propio lunes? Ese lento goteo de horas, esas tardes lánguidas y desocupadas sólo se daban cuando:

a) El leit motiv de la vida era salir el sábado. Cualquier otra actividad era puro tedio o doloroso calvario. Y el motivo de salir era hacer vida social. Y el motivo de hacer vida social era pillar cacho. Y para socializarte tenías que deshacerte de tus inhibiciones bebiendo.

b) El tiempo transcurría tan lentamente que la perspectiva de toda una semana hasta el próximo sábado se presentaba como una eternidad. La relatividad nos demuestra que una semana no es la misma cantidad de tiempo a edades diferentes: Si tienes quince años de recuerdos supone un porcentaje de tu tiempo de vida mucho más elevado que si tienes treinta, en cuyo caso pasa como una exhalación. El “si parece que fue ayer” es una frase que nunca se pronuncia antes de los veinticinco.

Llega un momento en que te das cuenta de que borracho ni se liga ni se socializa uno y sólo sales a beber en plan Rat Pack con gente curada de espantos que ya sabe de qué pie cojeas. Y cuando no tienes que dar cuentas a nadie de tu estado de embriaguez puedes salir un martes pero quedarte en casa el sábado. Es entonces cuando la ecuación se desmorona y abres los ojos: Descubres que no mola estar bolinga en un tugurio que huele a vómito tirándole los trastos infructuosamente (y lo sabes) a la tipa que menos te disgusta de la barra. Es mucho mejor estar achispadillo con un vino bueno, recién duchado y bien vestido, mientras te calzas una cecina con tomate al solete del mediodía. Y el día de la semana que más propicia esta actividad es el domingo. Como dirían los Diploide, "yo soy de pincho y caña". En el caso vallisoletano se da además la tesitura de que el Open Mic Pucela tiene lugar ese día por la tarde, con lo que es fácil empalmar los pinchos soleados con las cañas musicales, previa siesta reglamentaria que no tiene porqué dedicarse precisamente a dormir (para los solteros decir que la calidad y volumen del ligoteo es mucho mayor de tapas que en el tugurio anteriormente citado). Así es como el tradicional momento de la resaca y la vergüenza se convierte en un suave y largo fluir de placeres epicúreos. Y lo bueno de hacerte viejuno es que, cuando te quieres dar cuenta, ya es domingo otra vez y vuelta a empezar.

Desde ahora me declaro abiertamente dominguero. Y creo que vosotros también deberíais hacerlo.

9 commentaires:

Y si no que se lo digan a Nina

otro admirador.
m

suscribo absolutamente cada frase... eres un cronista de la vida moderna, alex!

Ea, somos domingueros!

Claro, allí es fácil tomar cecina, nosotros en cambio sustituímos el pincho por el vermut. Y es que un Negroni, un Martini, o un Vermout Yzaguirre de Reus; junto con unas olivitas, unas patatas fritas de churrería y unos mejillones al vapor; son placeres que sólo están destinados a gente de una cierta edad.

Y sí, seguimos saliendo los sábados por norma general, pero cada vez se estila más el viernes farrero, el sábado con los colegas y el domingo vermutero. Al que, si el cuerpo lo permite y no nos excedemos con la comida del mediodía, sugiero dar por finalizado con una merienda picota invernal: Chocolate con churros mientras vemos The Big Bang Theory.

Escuchad a Obi Wan Milgrom, amigos, estos consejos no tienen precio!

Confirmo la teoría... Los domingos molan!

Yeaahhhhhhhh

Me encannnnnnnta

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