Consultar los planos y hoja de ruta el día antes para saber dónde tengo que ir cuando llegue al Paraninfo y con quién tengo que hablar. Mis llamadas de teléfono en Valladolid para conseguir de urgencia una guitarra de recambio, ya que otra había fallado durante las pruebas de sonido la víspera en Granada. Las llamadas del Meister en la carretera a la organización para que me acrediten como Arizona Baby crew. Llegar a las 11 a.m. al recinto, acreditarme (¿Vienes con los Arizona? ¿Tienen ellos ya las suyas?) y pelearme para conseguir dejar la guitarra a buen recaudo y al abrigo del sol. Pegarme al culo de Chema Rey para dejarla en el estudio móvil de Radio 3 (con aire acondicionado). Encontrar a Blanca en producción (¿Cuándo llegan estos?). Las cervezas del camerino son Amstel de lata. La espera al sol viendo al resto de artistas (todos los chicos tenemos una chica pop dentro, según Zahara) hasta la llegada de la banda. Empezar a grabar recursos para el video en la terraza de la zona de artistas. Compartir camerino con Anni B. Sweet y Le Punk. Cruzarnos con los Sidecars en las pruebas de sonido (Juancho, El Meister. Sí, nos vimos en el Café Teatro, ¿qué tal todo? Acabamos de llegar de Murcia. Ya, nosotros de Granada). Chequear líneas. "Para subir con una cámara al escenario necesitas una acreditación de prensa, esta no vale". "Hola, quiero una acreditación de prensa para el grupo que sale en diez minutos". Buscar buenos ángulos para grabar, no tengo un buen pulso. Empieza la actuación: "Bienvenidos al desierto". Poco público a estas horas. La carrera desde el foso al escenario, resbalar sobre la gravilla, mierdamierdamierda, mantén la cámara en alto, lacámaralacámara... Salvarla sin que toque el suelo a costa del hombro, codo y cadera. Risas de los de producción, "qué cabrón, la ha parado como Casillas". Subir a un gran escenario con la banda tocando. Realmente parece el desierto, la polvareda llega hasta aquí. Y este sol... "Gracias. Somos Arizona Baby. Nos vemos". La llamada de La Niña Fatal: "La captura de la emisión por la radio OK". Una Amstel en el camerino con Blanca (tío, te está sangrando el brazo) y Pati (¿No has traído crema? Te has quemado). Chema Rey recordando al Meister que les están esperando fuera para el protocolo con los medios y la industria. La banda conversando con su madrina Virginia Díaz, de 180º. Los mensajes de los amigos que lo han escuchado por Radio 3. El cantante de Idealipsticks, un tío bien majo, acercándose al Meister a darle una copia de su single. Ya con más calma tomarnos otra viendo al resto de bandas. Y mañana Motociclón.
Esta es mi versión de los hechos. La de Maite Nieto es esta:
26/5/09
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bienvenidos al desierto |
8/5/09
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hedwig and the angry inch |
Una ópera Rock brillante y escandalosamente genial. Una obra completa y maravillosa. Incluye una granadísima colección de temazos punk y glam de una calidad insuperable. Pero, sobre todo, en 'Hedwig & The Angry Inch' hay una canción de las que te vuela la cabeza, como no lo hacía ninguna desde la adolescencia:
The Origin Of Love
7/5/09
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discípulos de Gilgamesh |
La Niña Fatal queda con unos amigos suyos a los que hacía tiempo que no veía. Yo me reúno con ella más tarde.
-Ya verás cuando veas al Chejo, no ha cambiado nada.
Y mira que yo me he ido el año pasado de botellón con la gente de mi clase, que tiene diez años menos que yo, pero me llama la atención la gente tan joven con la que nos estamos tomando unas cañas. Unos chavalillos que acaban de montarse un grupo, tienen novias de 21 años, visten marcas modernas, cara de críos, actitud desenfadada y a cuyo lado me siento un poco mayor. Me tratan con un respeto que, se nota, no procede sólo del hecho de ser el novio de su amiga. Sin embargo ciertos comentarios sobre sus hipotecas y sus situaciones laborales no acaban de cuadrar en este fresco postadolescente de discoteca, ligues y Redbull.
-¿Dónde has tenido ocasión de conocer a unos chavales de 22 años?- le pregunto a La Niña Fatal.
- Son mis amigos del instituto. Yo soy la pequeña del grupo, ellos tienen 30.
A pesar de gastar unas respetables entradotas (un buen corte de pelo y unos genes capilares judíos hacen bien su trabajo), un servidor pensaba que llevaba muy bien los 30 y que, en comparación a los de mi quinta, daba el pego de haberme anclado en los 25, sobre todo en lo que a modo de vida se refiere. Hasta hoy. Hay gente que se ha hecho con un elixir de la eterna juventud y no lo comparten, pero de tenerlo en mi mano no sé si lo usaría. Está claro que me encuentro más integrado entre gente sin hipotecas y sin conversaciones sobre críos, modelos de coches o anécdotas de adolescencia recordadas con nostalgia, pero pienso en la posibilidad de vivir en una interminable fiesta Erasmus, cambiando de amigos cada año y de novia cada mes, y me pongo a pensar en lo bien que se está con La Niña Fatal y lo que echo de menos, después de unas semanas sin tener ocasión, el quedar a tomar unas Karmeliet con mi adláter apocalyptico, así tranquilamente.
Y recogiéndose prontito el sábado para salir de vinos el domingo.