Tengo la suerte de trabajar en el único sector económico en alza actualmente: El recobro. Bueno, tampoco les va nada mal a las harineras (una amiga de La Niña Fatal que trabaja en una panificadora nos dice que es increible la de pan que consume la gente en tiempos de crisis), las plantas de Don Simón, Steinburg y otros vinos y cervezas baratos, las condoneras (follar es gratis, que anunciaban los chicos de El Jueves) y cualquier otra empresa que intervenga en el ocio barato que tenga lugar sin salir de casa.
A mi empresa además el alquiler de las instalaciones le sale gratis: Se lo paga el gobierno autonómico, al igual que los equipos informáticos. Por no hablar de las subvenciones al contratar a una plantilla mayoritariamente femenina, de mediana edad y en paro. Sin embargo que a la patronal le vaya bien no significa que a los empleados nos ocurra lo mismo. A imagen y semejanza de las legiones romanas o los campos de concentración, esta empresa, que empezó haciendo contratos indefinidos y reconociendo de primeras la categoría de 'gestor' (en lugar de contratar 'teleoperadores' rasos) ahora están empezando a despedir a uno de cada diez empleados para incentivar el rendimiento de los nueve supervivientes. El problema es que recobrando el factor suerte es decisivo y una mala semana puede ponerte en una situación muy delicada, así que voy a calzarme mi mejor sonrisa y a pedirle una carta de recomendación a mi jefe, por lo que pueda pasar el mes que viene. Y esto se debe a que otra empresa del sector en la zona acaba de cerrar, dejando a cerca de doscientas personas con más experiencia ávidas de hacerse con nuestros asientos calientes por (aún) menos dinero que nosotros. 'Ellos son el verdadero enemigo', parecen recordarnos nuestros superiores inmediatos.
Por otro lado un minoritario y especialmente incendiario sindicato ha iniciado su actividad aquí, con lo que el ambiente está de lo más animado. De hecho no sé como he tardado tanto en volver a escribir sobre estas cosas. En breve más divertidos episodios en el fantástico mundo de las grandes empresas emergentes.
16/3/09
| [+/-] |
medio ambiente laboral |
12/2/09
| [+/-] |
la peor (y mejor) banda del mundo |
El ideario de sus componentes no va muy desencaminado: Pellizcan culos de veinteañeras en las discotecas, dicen cosas como "Chuck Berry no tocaba nada mal para ser negro"... A algunos de sus fans les he llegado a oir decir que ya se habían hecho de la Asociación Nacional del Rifle, pero que del Ku Klux Klan por internet no les dejaban.
Estar en esta banda de Rock&Roll picoto me parece la coña definitiva y la única manera de hacer algo realmente punk en los tiempos que corren. Camisa de manga corta negra remangada, bigote de guardia civil, todos con gafas Elvis... Y es el grupo más rentable en el que he estado: no ensayamos nunca y al terminar la prueba de sonido ya tengo mis 80€ por tocar una hora, algo impensable en cualquier otra formación de esta calaña.
-Esto sale de mi bolsillo, porque entiendo que todo músico debe cobrar por su trabajo -me dijo el otro día el cantante, Javi Segovia (el apellido es por su afición al DYC). Y no está mal planteado. Otros picotos se gastan su dinero en ir a esquiar o de putas. Él se lo gasta en tener una banda, como un verdadero mecenas del Rock. Ole sus cojones.
Si tocamos en vuestra ciudad y venís a vernos no digais que no os lo advertí.
7/2/09
| [+/-] |
una jornada memorable |
A las 16h tengo un examen para el que apenas he estudiado. Afortunadamente estoy de vacaciones, así que tengo toda la mañana por delante. Pero me llama La Niña Fatal desde el trabajo. Está muy alterada, ha discutido (de nuevo) con su jefe.
-Ven a rescatarme.
Me pongo lo primero que pillo. Concretamente una camiseta que me regalaron en unas fiestas de un pueblo donde toqué. “Peña La Resaca”, en un azul superhéroe con una R dentro del logo de Superman en el pecho. Busco la dirección de la empresa donde trabaja La Niña Fatal: Calle Kripton. Esto no pinta nada bien.
Me llevo los apuntes para estudiar en el taxi de ida (¡deprisa, deprisa!) y el bus de vuelta. Todo apunta a que me presentaré con todo a junio. Y, cuando estoy llegando, en la radio empieza a sonar ‘Shiralee’ de Arizona Baby. Sobre lo que ocurre cuando escuchas a tus amigos en la radio escribiré en otro momento.
Pregunto a la secretaria por La Niña Fatal. Niña, hay un hombre aquí que pregunta por tí. Mientras ella baja las escaleras me viene a la cabeza la escena final de ‘Oficial y Caballero’.
Tras un somero pero indiscreto beso salimos de allí. A tomar un café y un cigarrillo ella, a desayunar yo. Sí, no te lo vas a creer, tengo hambre. Parece que está mejor, pero ahora se siente culpable por no dejarme estudiar. No te preocupes, he toreado en plazas peores. Entre el camarero, que ya la conoce, y ella no me dejan pagar. La acompaño de vuelta y espero media hora al próximo autobús.
Después del examen he quedado en el Café Teatro para ir a ver (y saludar) a los Sidecars, que vienen en acústico. Durante el concierto hablo con Yisas, que está de taquillera, sobre un proyecto para la tele. Saludo a Jose, detrás de la barra, y charlo con Hueso, que hace las veces de Hilly Kristal local. Cuando el público de quinceañeras se esfuma nos llevamos a la banda de cañas al Borsalino. Acabamos de nuevo en el Café, esta vez solo la parroquia, a puerta cerrada, tocando temas de Calamaro y Vetusta Morla. Tengo la impresión de que a Juancho no le hace demasiada gracia que le pidan canciones de su hermano. El pedo es ya considerable.
Aprobé el examen, por supuesto.
10/1/09
| [+/-] |
no empezemos a chuparnos las pollas todavía |
No tengo ningún problema con que se celebre el evento. Es más, he ido muchos años por voluntad propia, no solo cuando era pequeño y me llevaban mis padres, y siempre he vuelto bastante aburrido. Este año me niego a pasar por allí, es un puto coñazo. Y mira que Dennis Hopper y Peter Fonda eran unos tíos molones, pero seguro que no habrían venido hasta aquí, con la que está cayendo, a ver quién mea más lejos.
3/1/09
| [+/-] |
una lección de buen gusto |
El concierto de hace un par de viernes en la sala Porta Caeli fue una inyección necesaria de rock&roll y buen gusto en esta ciudad. Un sonido impecable, trabajado y afinado como un violín. Una maquinaria perfectamente engrasada funcionando a todo motor y transmitiendo una energía brutal sin necesidad de caer en los excesos punk, sino como unos perfectos caballeros (y señorita) rockeros. Apenas unas pocas canciones de su nuevo álbum, ‘United’, y un extenso repaso a su discografía es lo que nos reservaban estos animales escénicos, aparte de algún experimento mezclando el ‘Smoke On The Water’ de Deep Purple con el ‘You Gonna Fight For Your Right’ de Beastie Boys, apoyados en una de las baterías más elegantes y contundentes de este país, la de Roberto Lozano "Loza" (Sobrinus, Deluxe).
Como siempre El Meister también estuvo allí. Pincha aquí para leer su versión de los hechos
Por cierto... Feliz 2009 cabrones!
29/11/08
| [+/-] |
vendimia nocturna 2008 (II). señales y fantasmas |
Visitar con el espíritu abierto por el vino los lugares donde uno nació y se crió es algo que todo el mundo debería experimentar en algún momento de su vida. Y hacerlo a unas horas de la noche en las que no pasa nadie y no se oye nada le confiere al acto algo de postapocalíptico que impresiona todavía más. Yo recordaba el portal de la calle Laín Calvo de Aranda de Duero mucho más grande. Un mito, el lugar donde empezó el universo (y en mi caso así fue). Pero solo es una calle vulgar y triste. Y pequeña. Quizá en esto consiste crecer, no solo en ver cómo tú cada vez eres más grande, sino cómo el mundo es cada vez un lugar más pequeño, vulgar y triste. El pasillo del rellano por donde corría en triciclo sin embargo sigue siendo digno de ‘El Resplandor’. Tantos tiempo después aún me sigue acojonando. Ahora que lo pienso... ¿Porqué estaba el portal abierto a esas horas?
Mirando tras la verja del parque donde de pequeño montaba en los columpios me encontré con el cantante de El Columpio Asesino, que acababa de terminar su actuación. ¿Qué se supone que era aquello? ¿Una jodida señal de algo? Parecía muy interesado en saber cómo es el estudio de grabación de las bodegas. Un tío majo, aunque algo divo, que llevaba del brazo a una grupi a la que quería llevarse al hotel, pero no sabían dónde estaba, así que me ofrecí a llevarles. Ya de paso cogí una habitación para mí.
La mañana del domingo la aproveché en un paseo hasta mi antiguo colegio, bordeando el muro por el estrecho sendero que lo separa del río. Ví el bosque que se extiende más allá del patio y esto sí que seguía siendo tal como lo recordaba. Me planté delante de la puerta trasera, la que da al ya no tan gigantesco campo de fútbol. Y me dí cuenta de que me había convertido en mi padre. Es decir, allí estaba veintitantos años después, con la misma edad que tenía él cuando yo iba a ese colegio. Tengo edad como para estar esperando y luego llevar a casa a un niño que atraviese corriendo ese campo de fútbol con el babi atado al cuello como la capa de Superman. Pero de alguna extraña manera sigo siendo ese niño. Lo que me hace pensar que el hombre que me venía entonces a buscar a mí no era ese superhéroe que yo pensaba entonces que era. Quizá él también fuera un niño con bigote. Como yo ahora.

La diferencia es que yo no espero a nadie a la puerta de un colegio. Quizá solo a un fantasma con el babi atado al cuello.
24/11/08
| [+/-] |
vendimia nocturna 2008 (I) |
El final de la vendimia supone para cualquier bodega el gran acontecimiento del año. Todo ese esfuerzo se celebra con un fiestón en el que se come, se bebe y se divierte uno como un titán. Las bodegas Neo en Aranda de Duero hicieron lo propio y nuestro productor, Javier Ajenjo, tuvo el gesto de invitarnos a los Royal Suite al evento. Asaron un cerdo que dio de comer a doscientas personas entre competiciones de levantamiento de cubas, lanzamiento de gavilla y vaciado de porrón (me presenté a esta última y, de verdad, no lo intentéis en vuestras casas).
Pero claro, la otra cara de las bodegas Neo es que son los organizadores del Sonorama, así que mientras movíamos el bigote (nunca mejor dicho en mi caso en esta ocasión) pasaron por el escenario de la bodega un surtido grupo de conjuntos (o conjunto de grupos) de todos los estilos, entre los que destacaron los propios Yani Como (la banda de Javier), un chaval británico que respondía al nombre de Luke y, para acabar, El Columpio Asesino, a los que no tenía el gusto de haber escuchado: Pop denso y oscuro de atmósferas sugerentes. Muy recomendable.
Una noche bastante completita. Yo me llevé mi segunda cobra, mezcla de lateral y murciélago, con una clon de Eirini que estaba por allí contoneándose, momento que aprovechó el avispao de Manu Royal para llevársela fuera y culminar el trabajo en casa de la interfecta, no sin antes haberme dejado las llaves del coche con el que habíamos venido. No habiendo nada más que rascar me dirigí al centro, completamente bolinga a las 5 a.m., para visitar todos los lugares de mis ocho primeros años de recuerdos en busca de una epifanía. Y la tuve. Pero eso es carne para otra entrada.
17/11/08
| [+/-] |
canseco por un día |
Me acordé mucho de ellos (y de sus madres) a la mañana siguiente en el trabajo.

Lo de Jose y yo haciéndonos fotos de pedo con grupos se está convirtiendo en una tradición
6/11/08
| [+/-] |
no news, good news |
En este nuevo trabajo tengo el oportuno talento de pillar siempre a mis jefes gordos (los de aquí y los que vienen a pasar revista desde Madrid) meando. Una situación en principio incómoda que a mí me ha servido enormemente para desdramatizar cuando el almbiente se enrarece.
En mi segunda semana como mando intermedio me he dado cuenta de que cuanto más ociosa está la gente en este tipo de trabajos (sobre todo los jefecillos) más posibilidades hay de que se formen corros, rumores y se extienda un ligero tufillo putrefacto. Alguno de los pocos chicos que estamos aquí ya ha declarado que hay demasiadas mujeres juntas trabajando en este centro. Como prefiero reservarme mis opiniones políticamente incorrectas para nuestro otro blog dejaré que seais vosotros (y vosotras) los/las que opinéis a este respecto y aportéis vuestras experiencias laborales con grupos de mujeres. Por mi parte yo cumplo mi función desde una actitud de poli bueno (no puedo evitarlo) y la cantidad de informes y cuadrículas que tengo que rellenar al día no me dejan tiempo para enterarme de porqué le están haciendo la vida imposible a fulanita o cuando nos van a largar para meter a mandos intermedios externos, pero algo me llega. Ya he vivido mi primer despido y la mierda con respecto a los criterios de promoción ha empezado a salpicar como si la hubiéramos lanzado contra un ventilador. Mobbing, boredout e intrigas palaciegas han hecho aparición para consolidar el estatus de Gran Empresa. La primera máxima que se estableció de información constante y transparente entre todos los departamentos se ha esfumado como un espejismo y esta situación, que estresa a muchos empleados, a mi la verdad es que no me preocupa en absoluto. No news, good news. No me voy a pelear a cuchillo con nadie por defender mi puesto. Yo sigo viéndolo como un divertido juego que además mejora mucho mi hasta ahora maltrecha situación económica.
De momento me voy a celebrar mi 30 cumpleaños yendome dentro de un rato con el informático de la empresa a ver a Los Delincuentes que, aunque no me apasionan, por lo visto tienen un buen directo.
1/11/08
| [+/-] |
el destino en tus manos |
Es el tipo de cosas en las que no te fijas cuando eres adolescente, salvo en casos muy llamativos: Una compañera de clase en 8° de E.G.B. que te enseñaba cosas que sólo las repetidoras sabían, pero que tenía las manos duras y arrugadas; un bombón del instituto que a tí te parecía un callo porque sus manos eran negras y huesudas… Cosas así. También estaban esos reportajes del suplemento cultural de El País en plan «Las manos de los personajes más influyentes de nuestro tiempo (que se han dejado)», que normalmente eran unas putas fotos en blanco y negro de manos de viejos. Pero tus manos eran normales. Iguales cada día. No les prestabas atención porque eran las mismas de siempre. Qué gran error. Porque llega un día en que te fijas bien y te das cuenta de que han cambiado. Mantienen la forma, pero empiezan a verse pequeñas arrugas cruzadas en las palmas, y unos surcos estriados recorren ahora toda la longitud de tus falanges. Las yemas de tus dedos empiezan levemente a cuartearse. Ni te cuento si son tu instrumento de trabajo, como en la construcción. Y piensas dos cosas: La primera es que deberías comprarte una crema hidratante. La segunda es que te haces viejo.
Yo había asumido perfectamente haberme convertido en un adulto. No hay problema. Y desde hace un par de años, aunque en ocasiones de manera obsesiva, que algún día me voy a morir. Es ley de vida. Pero lo que no había asumido era que entre ese hacerse adulto y ese hacerse cadáver hay un proceso, lento pero inexorable, del que nuestras manos nos hablan porque son testigo y parte. Nos vamos a morir, sí, pero no así sin más, sin causa, sin razón. Nos vamos a morir de algo. Aunque sea de viejos.
Mientras pensaba en estas cosas recibo la noticia de que mi abuelo vivo ya sabe de qué se va a morir él.
Esta entrada la escribí en Auvergne, el 27/08/07. Me ha parecido oportuno publicarla precisamente hoy, que cumplo treinta años.

