29/3/07

La Pizzería

Mes y pico después de lo contado en Buscando curro y piso (I y II) siguen sin servir para nada los datos que entregué en las ETT’s y el ECyL. De la administración pública me esperaba cierta ineficiencia, pero ahora ya está muy claro que el gran negocio de los pozos de mano de obra (echan el cubo, gira la roldana y ¡hop! un trabajador fresquito) es el tráfico de datos. Jamás había recibido spam o publicidad con mi nombre hasta que me rendí a estos hijos de puta.
Afortunadamente pude recalar como camarero en la Pizzería La Romana, un local pequeñito que lleva años haciendo las mejores pizzas de la ciudad. Las paredes que dan al exterior son un enorme ventanal con vistas a la catedral. Casi nada. Para recrear un poco su ambientación os aconsejo que pulséis el play en el reproductor y sigáis leyendo.



Unos amigos llevan allí trabajando casi el mismo tiempo que yo en orquestas (seis o siete años). Son:

- Jal, mi mejor amiga desde hace más de diez años (joder, que viejo soy). Es la horma de mi zapato conversacional, la única (hasta que conocí a mi chica) capaz de darme carrete, y os aseguro que soy un hablador compulsivo. Hemos tenido maratones de más de seis horas (el último ayer), empezando sobre si los ilustrados franceses del s. XVIII han beneficiado (por supuesto) o han jodido el pensamiento occidental, y acabando con qué haría una mujer si tuviera polla por un día. Mito erótico del instituto que mejora con los años, aún me encuentro con compañeros de clase que me dicen “que suerte trabajar con la pizzera más sexy de la ciudad”, a lo que ella responde “¡y la única!”. Lectora desde hace algún tiempo: Si os da por mandar vuestra novela a ciertas editoriales, cabe la posibilidad de que ella sea en parte responsable de que no se publique. Es una de las artífices de nuestro proyecto de revista (estad atentos) y tuvo sus escarceos con la fotografía. Y la quiero un montón.

- Su chico, bajista del Stromboli Jazz Trio (!!!). Como suele decirse, gran músico y mejor persona. No os diré mucho más porque es muy celoso de su intimidad (y más en internet), pero el tío se marca (junto con otro, del que os hablaré ahora) unos videos caseros que se pasan por el forro la corrección política y los convencionalismos para elevar el humor a una nueva dimensión del dolor (de tripa, por la risa). Llevo tiempo intentando convencerle de que lo cuelgue en Youtube, es demasiado bueno para negárselo al resto de la humanidad, pero no hay manera.

- El hermano de ella, amigo de él y batería del mismo grupo, secuaz suyo en los videos ya mencionados. En estos momentos vuela a China para hacer la mili. Mi chica dice que se le podría dibujar con un lápiz tipo B (dulce y reflexivo), pero él seguramente se escojone cuando lea esto. Un gran tipo y un gran español (!!!).

- El jefe. Dueño de la pizze, cuando le conocí hace años me cayó como una patada en los huevos. Ahora me encanta su humor vallisoletano de meterse con el interlocutor y su actitud, mezcla de Tom Waits (te cuenta unas historias poco creibles, o incluso increibles) y de House. Debe rondar los cuarenta, y según Jal es uno de esos peces a los que nunca pescarán: nunca se tragará eso que nos venden como “ser adulto”. Le admiro por ello. Aprovecha la mínima para largarse a Nueva York (acaba de volver después de un mes) a ver a su colega Antolín, pintor y personaje (a ese hay que darle de comer a parte). También tiene una faceta de oráculo, todo lo que vaticina acaba ocurriendo. Un ser complejo y denso, una de esas personas que sientes que si existe otro mundo detrás de este, allí están pendientes de él.

A Asami, que desde hace poco trabaja los viernes, no la conozco mucho. Sé que es profesora de japonés y que tiene una voz inusualmente profunda para una oriental. Parece maja.

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El garito en sí, como ya os dije, es un pliegue en el espacio tiempo. Es una mezcla de agujero del jazz y trattoria. Se reciben a menudo las visitas de amigos y antiguos empleados, lo que dice mucho de las condiciones de trabajo. Si tienes que pasar por la hostelería, este es el mejor sitio del mundo. Como cliente tienes que venir sin prisas: el local se peta siempre, el horno es de leña y tienes a dos personas (tres los fines de semana) atendiendo a cuarenta. Muchos vienen con actitud de telepizza (“¡llevo cuarto de hora esperando!”), cosa que nos toca bastante los cojones (“en el kebab de la esquina te sirven en dos minutos”), especialmente a Jal. Pero en general tenemos una clientela muy bien enseñada y un ambiente agradable. Como cualquier negocio de este tipo, es una maquinaria compleja que a veces no entiendes como puede seguir funcionando, con tantos parches y elementos cogidos con pinzas, al borde del desastre, pero que lo hace a pesar de todo, contra viento y marea.

Hay una cierta facilidad para acumular postales, conchas, souvenirs y cosas similares como parte del atrezzo. Hace poco me di cuenta de que tenemos una curiosa colección de efigies femeninas:
- Superpuesta sobre una lámina de un cuadro de Mondrian, junto al horno, hay una foto en formato ovalado de la Virgen con el manto (ya sabéis, esa especie de pirámide con una cabecita llorosa en la cúspide).
- Una postal de la jeta de la Reina de Inglaterra a tamaño natural.
- La Madame, un muñequito santero de una negraza que el jefe compró en una tienda de vudú en NY. Todos pensamos que tiene poderes. A poco de traerla ocurría de todo en la pizze. A mi se me ocurrió moverla para limpiar y ese día estuve malísimo sin poder salir de casa.
- Una foto de Beyoncé en la trastienda.
- Un autoretrato de Ainara de cuando trabajaba aquí.
Y me dejo alguna seguro. La pizzería en sí misma, la romana, (aunque el nombre viene por la balanza), es como una especie de madre acogedora. Si hay lugares con género, el de éste es femenino. Ahora que lo pienso, hasta la llegada Pablo y Miguel aquí sólo trabajaban chicas (?).

En otro orden de cosas este lugar es casi una institución que participa del espíritu del mecenazgo, recibiendo como clientes y, sobre todo, contratando y manteniendo a gente que, con mayor o menor fortuna, se ha dedicado a la creación artística, literaria, musical o directamente a una vida inquieta, viajera y algo bohemia.

Y no os podéis imaginar qué pizzas. Acojonantes. Pasaos por allí, en serio. Salvo los sábados, que es cuando trabajo yo en la barra y me moriría de la vergüenza. Bueno, sólo trabajo hasta el día 25 de Abril. A partir de ese día mi vida va a tomar un rumbo completamente nuevo.

15 commentaires:

Se me ha abierto el apetito...

Alejandretto ¡¡amigo mío!! te mando un abrazo de esos cibrenaútico. esta tarde te daré uno de los de verdad!!

Jo....parece como si nunca hubiera estado ahí y me he quedado enamorado del sitio, relamente especial esta pizzería...sobre por sus pizzeros/as que son los mejores del mundo (y lo digo yo, que ya sabéis dónde he vivido). Muchos besazos, casi me pongo a llorar!!!!

La verdad es que la pizzeria es de esas de luz amarilla, mucha harina, maestría, y encanto. No es un telepizza, me ha quedado claro.

Por cierto, no entendido muy bien eso de que tu amiga es también editora o algo así, más explicaciones, please, que me interesa eso para mí.

Otro por cierto, te ha quedado genial esto de la música mientras te leo y comento. Lo quiero para mí, ya me explicarás cómo lo haces.

Vaya, Coltrane y Miles Davis juntos, es todo un placer. Los japoneses son muy graciosos. Dile Konichiwa, Gen ki? Buta mitaini tabetá.

Lo mejor deben ser esos retratos de la reina de Inglaterra y la virgen al lado del Mondrian. El mundo es un lugar extraño, y esta pizzería debe de ser su ombligo. Servus!

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Ashlema mon ami!!!! C'est le garçon manqué que te escribe. qué bueno que ya te tengo en la lista....un beso y nos vemos seguro en la queimada (?) del domingo. Ale hop!!!!

la pizze... mmmmmmmmmmmmmm...
aunque no soy un fijo, ni del establecimiento ni del grupo, me encanta cuando me paso por allí y cuando al cerrar nos vamos de fiesta, jejeje.

Tendré que probar las pizzas noruegas y comparar. Aunque ya sé quien va a ganar ;)

Mmm... después de leer esto tengo ganas de comer una buena pizza hecha en horno de leña...

Ya me ocuparé de preguntar si algún día paso por Valladolid.

Saludos!

Pues si, gente. Un sitio curioso. De hecho ayer curré, y hoy voy a cenar allí. ¡Daos todos por besados!

Son grandes conversaciones esas que tratan de los sublime, lo humano y lo vanal. Genial

Hooola Alex!!
que alegria me das:)
muchas gracias por el comentario que dejaste en mi blog.
y me alegro muchisimo de conocerte por los encantos de pizzeria.
nos vemos!!besos asami

El emigrante por gusto dijo...
2 de abril de 2007, 21:59
 

Ha sido increible leercuchar la pizzería por un rato desde esta tierra de los euskales, acabo de estar ahí comiendome una Nº 9 y ya siento ganas de volver.
Volver que es lo que siempre hago, y que maravilloso llegar desde el norte e ir a saciar hambre, sed y amiga/os a la Romana, VIVAN las bandejas de acero, VIVAN las nuevas banquetas!!!!
Animo chicos y nos vemos en Italia???

¡Oye Álex, qué bien escribes! Pura teletransportación. Muchos besos a todos los pizzeros/as. ¡Os echo de menos aquí en China!

Leñe!

Yo voy todas las semanas a comerme una Alba o una Lombardía, no sabes la alegría que me da haberte encontrado por aquí ;)

¡Un saludo!

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