Esto no es una queja, porque no me puedo quejar. Pedí intensidad y la estoy teniendo. De alguna manera asumí (no sin cierto temor) que, teniendo todo una cara y una cruz, la intensidad se manifestaría de diversas (y no siempre divertidas) formas. En estos momentos en los que mi recién estrenada promiscuidad sexual me empieza a pasar factura emocional, además empiezo a trabajar en La Cárcava, bar de tapas al estilo madrileño de la zona centro de Valladolid.
El dicho sostiene que si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada. Éste es un bar pureta (o picoto) normal, sin nada reseñable, al contrario que en el caso del Cafetín o la Pizzería. Salvo su brutal ritmo de actividad. Trabajando aquí he entendido cómo el trabajo es capaz de someter a la persona, de doblegar a hombres hechos y derechos hasta la sumisión de la servidumbre, así que, perteneciendo yo a una generación de nenazas, acabo exhausto. Y os lo dice un tío que ha trabajado tan a gusto en la construcción o en las orquestas. Cuando por fin salgo de la barra para cenar (es la mejor parte: unas tostadas excepcionales con unos vinos de lujo) en ocasiones me siento como un niño pequeño, derrotado e indefenso. Y sin embargo aún saco energía para escribir una entrada en casa de Rubenchi, a las tres de la mañana y escuchando a Johnny Cash.
Señor, dame fuerzas para afrontar esta cruzada.
15/3/08
| [+/-] |
el trabajo os hará libres |
4/3/08
| [+/-] |
ya está bien |
Estas últimas (casi) cuatro semanas han resultado desmesuradamente intensas. Una amiga me decía que nadie puede mantener mucho tiempo este ritmo sin volverse loco, y tenía razón. Ha llegado el momento de hacer un alto y volver a centrarme, porque en pos de esta vorágine epicúrea he dejado abandonadas algunas cosas.
He salido como si lo fueran a prohibir mañana. He conocido a un montón de gente sedienta de vida (y nos la hemos bebido). Me he dejado los dedos tocando con 2/3 de Arizona Baby y luego he estado con ellos en la Potemkin de Salamanca con Dedhra Dun y Chema Rey de Radio 3. Me he reconciliado con el THC de mi adolescencia y he descubierto el Jägermeister. He trabajado en cuatro bares diferentes en cinco días. He dado abrazos gratis... Pero la imposible agenda de Jodorowsky me ha hecho decantarme finalmente por Pereza (y a ver si pueden) para la entrevista de fin de curso, he trabajado más bien poco en los proyectos de Artículo 20 y Rémora... Y luego está este blog. Soy consciente de que las últimas entradas han sido una mierda aburrida, pero entendedme, si tengo que elegir entre dedicarle tiempo la vida de verdad o escribir sobre ella, me quedo con la primera. Ya me pasé bastante tiempo escribiendo basura barroca con dieciocho años cuando lo que tenía que haber hecho era follar y dejarme de florituras. Sin embargo prometo enmendarme y ofreceros algo de más calidad. Mis disculpas.
Pero lo que de verdad quería contaros es esto: durante estas semanas no he tenido ni una sola epifanía. Ningún momento de comprensión absoluta (por mínimo que fuera lo comprendido) o de goce estético puro, de esos que te acercan un poco más a La Verdad. Así que de eso se trataba. Si actio non contemplatio. ¡Pues estamos apañados, porque para escribir hacen falta ambas!
2/3/08
| [+/-] |
hellinero |
Que en el prospecto del ayuntamiento de Hellín sobre su tamborada salga en la foto un arandino (primero por la izquierda), tiene cojones.
20/2/08
| [+/-] |
pistolas |
Veo en vuestros fotologs, en vuestros cortos y en muchas obras primerizas de ficción patria que las pistolas aparecen como elemento recurrente en tramas e imágenes. Y me pregunto porqué.
En ocasiones también escribo ficción. Antes intentaba introducir pistolas en las historias, pero no había manera. Acabé descubriendo que si no podía hacer que algo tan feo, pesado y frío cupiera en un relato no era por las cualidades del objeto en sí, sino porque mi contacto con las armas era nulo. ¿Alguno de los que utilizáis este elemento habéis empuñado alguna vez un arma de verdad? Yo no, desde luego. Como europeos, las armas no forman parte de nuestra cultura. Y algo con lo que no estamos familiarizados no puede resultar natural. El mejor ejemplo de este desfase lo encontré hace unos años en esa aberración que es la adaptación cinematográfica de la novela de Ray Loriga “La pistola de mi hermano” (el título ya anuncia el desastre).
La pistola es un símbolo contemporáneo poderoso. Es el bastón del mago, el falo, la fuente de poder de la esfera masculina. Hay que tener cuidado con él y no usarlo en vano. Se puede cargar una historia con mucha facilidad haciéndola poco creíble. Además, si lo que queréis es dotar a vuestro relato de una dosis de violencia, la pistola es sólo la opción limpia y piadosa. Scorsese lo sabía muy bien cuando filmó esta escena sin pegar un sólo tiro. (Siento no haber encontrado un video mejor, pero ya sabéis a cuál me refiero).
Escalofriante.
18/2/08
| [+/-] |
gracias |
Me da miedo escribir lo que voy a escribir, porque se suelen dar las gracias cuando todo ha terminado. Y yo quiero más. Ahora creo que nunca me saciaré de todo lo que he vivido estas dos semanas de total y absoluta intensidad.
Os pedí una dosis de vida de verdad y me la habéis dado. Os debo una. A todos.
Joder, lo único que ha faltado es el puto desierto.
16/2/08
| [+/-] |
los silverbacks |

14/2/08
| [+/-] |
Habemus Rémora |
Está hecho. El colectivo Rémora tiene el placer de invitaros a la lectura poética de J.M. Antolín en la librería Rayuela (c/ López Gómez, 22. Valladolid) mañana viernes 15 de Febrero, a las 20 horas. Más información aquí:
http://colectivoremora.wordpress.com/
Este es el proyecto en el que andábamos metidos Chagüen, Lara, Almu, Teresa, Chari, Jose, Manu y yo. La revista es otra de las propuestas, pero cada cosa a su tiempo.
Contamos con vosotros.
9/2/08
| [+/-] |
ostras o mortadela (V). a bailar |
Los señores Dobry Dèn, Chari y Jose Chávez, Almu, Teresa, Manu y un servidor tenemos un proyecto que empieza a cristalizar y del que no quiero avanzaros gran cosa hasta que no lo tengamos todo listo, página web incluida (adivinad a quién le ha tocado encargarse de esa parte). Baste decir que acabamos de constituir una asociación que, entre otras cosas, tiene previsto publicar textos literarios inéditos que no han sido traducidos hasta hoy al castellano de conocidos autores ingleses, franceses, alemanes, italianos, daneses y posiblemente más adelante también japoneses, polacos, portugueses y chinos.
La semana pasada, durante la comida/reunión de la asociación en casa de los Chávez, tuve la ocasión de echarle un vistazo a las traducciones preliminares de Chagüen de algunos poemas de Jakobsen (del danés al alemán y posteriormente al castellano) y os aseguro que la cosa pinta bien. Pero hacia las cuatro de la tarde toda la actividad intelectual de este prometedor grupo de editores y traductores dio un giro de ciento ochenta grados. Todos se lanzaron sobre la tele al grito de “¡Tíos, dejad eso que empieza Fama!”
Si esto no resume el espíritu de ostras o mortadela, no sé qué puede hacerlo.
7/2/08
| [+/-] |
una vida trineo |
Desde que volví a España estoy enfrascado en una casi enfermiza búsqueda de la intensidad en todos sus aspectos. Y me he dado cuenta de que la vida es como una sucesión de descensos en trineo. Estás ahí, en lo alto de una loma nevada, a punto de tirarte a tumba abierta. Y la sensación durante el descenso es acojonante. Pero aún mejor es el segundo justo antes de lanzarte cuesta abajo. Ese instante en el que todo es pura potencia, sin que el movimiento se haya consumado como acto. Si he de quedarme con un momento de la vida, me quedo con ese estar en lo más alto, balanceándote sobre el vacío. Porque después del descenso, cuando has llegado abajo, lo que te espera es la decepción de que el impulso se ha acabado. Y peor aún, que si quieres volver a experimentar esas sensaciones, te espera una penosa caminata cuesta arriba con el trineo a cuestas. Yo ya me he tirado un par de veces, y he tenido que ascender otras tantas. No sé cuántas fuerzas me quedan para volver a subir la pendiente. Y por si acaso esta fuera la última, quiero disfrutar de este momento, en lo más alto, a punto de volver a lanzarme. Porque no durará. Por favor, ayudadme a vivirlo lo más intensamente posible. Conozcámonos. Dejemos que el vértigo nos invada. Demos abrazos gratis. Montemos bandas de rock increíbles. Publiquemos cosas inéditas. Viajemos hacia el oeste para que la noche no nos alcance nunca. Follemos como si estuviéramos arrancando la vida de las fauces de la muerte.
Hagámoslo, joder.
4/2/08
| [+/-] |
poligamia |
Según la R.A.E.
poligamia.
(Del lat. polygamĭa, y este del gr. πολυγαμíα).
1. f. Estado o cualidad de polígamo.
2. f. Régimen familiar en que se permite al varón tener pluralidad de esposas.
polígamo, ma.
(Del gr. πολúγαμος).
1. adj. Dicho de una persona: Que está casada a la vez con varias personas del otro sexo. U. más para referirse al hombre que tiene a un tiempo varias esposas. U. t. c. s.
2. adj. p. us. Se dice del que sucesivamente las tuvo.
3. adj. Bot. Se dice de las plantas que tienen en uno o más pies flores masculinas, femeninas y hermafroditas; p. ej., la parietaria, el fresno y el almez.
4. adj. Zool. Se dice del animal que se junta con varias hembras, y de la especie a que pertenece.
También podría definirse como estar, en realidad, completa y jodidamente sólo. El diccionario no habla de que aún se considere por casi todo el mundo (vosotros también) una desviación antinatural, ni de las caras que te pone la gente cuando les explicas que la monogamia es un convencionalismo respetable pero innecesario. Que te digan que lo que pasa es que eres un putero cuando nunca has sido infiel por respeto a las convicciones de tu pareja. O de las réplicas del tipo “eso es porque no has estado enamorado de verdad”. Y eso que soy un tío. Ni me imagino lo que les deben decir a ellas.
Encadenad al otro. Sufrid y haced sufrir para demostrar que amáis y sois amados. Los celos son un don precioso que os permite socializaros correctamente. Aprovechadlos. Y apiadaos de quien no los haya sentido jamás.
