Al parecer mi afición a la gastronomía y mi destreza con el francés han dado un fruto en común: He traducido al gabacho la carta del restaurante Los Zagales de la Abadía. Mi primera traducción inversa profesional. ¿Y sabéis lo que me han pagado? Una cena para dos personas allí. Lo cual no está nada mal, dada la carta de vinos que se gastan estos mozos, pero cómo diría Ford Fairlane, detective rocanrrolero... ¿Con qué creen que voy a pagar a hacienda? ¿Con compact-disc para la bañera y palillos de batería firmados? ¡Necesito pasta, parné, tela!
Manda huevos (revueltos con ajetes, o le brouillé d'ails tendres).
14/4/08
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à la carte |
10/4/08
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hipótesis |
Acompañar a Eirini bajo la lluvia a la estación a las tres de la mañana para que cogiera un tren rumbo a Lisboa ha sido, como ella misma dice con su encantador acento griego, un místico paseo. Y es que lo revelador de este momento no ha sido descubrir cuánto la voy a echar de menos, sino darme cuenta de lo importante que es tener a alguien a quien acompañar bajo la lluvia a la estación a las tres de la mañana para que coja un tren rumbo a Lisboa...
4/4/08
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la trastienda del Rock&Roll |
Madrugada del jueves al viernes. Termino de currar en La Cárcava y me paso por el Café Teatro, mítico garito pucelano que los propios Pereza se encargaron de citar hace unas semanas en su último concierto en Valladolid (ese día el bar se petó de groupies ansiosas, al margen de que también estuviera Nacho Vegas, un tío feo de cojones) para encontrarme con Vielba de los Arizona, que venía de entregar unos premios en la gala, y tomarnos unas cañas. Lo que prometía ser una noche de jueves bastante triste se anima con la noticia de que la flor y nata del sarao se iba a dar cita allí a puerta cerrada: Pereza, Los Planetas, Sidonie y Canteca de Macao aparecen hacia las tres de la mañana para obsequiarnos a los parroquianos (Dehra Dun, Happening, Los Silverbacks...) con su presencia. Con Mr. Hueso de anfitrión tengo la ocasión de confirmar con Leiva (un tío de lo más majete: “Hola, yo soy Alex”, “Hola, soy Leiva”, como si no supiera quién cojones era) la entrevista en plan “un día con...” que Carreño ya me había concertado con Pereza como proyecto de fin de curso, y de hablar con el batería de Sidonie sobre bigotes setenteros.
Los que me conocéis sabéis que no soy demasiado mitómano. Mear junto a J de Los Planetas me la traía bastante al pairo. Pero Vielva y yo no pudimos resistir la tentación de ir a presentarle nuestros respetos al batería de Pereza, que en realidad fue miembro fundador de Buenas Noches Rose. Aún así os puedo decir una cosa: Ninguno de los allí presentes destilaba tanto Rock&Roll como el propio Vielba, con el que discutimos la idea de que la movida de los ochenta no era más que esta misma reunión con alguien escribiendo sobre ella. Cualquiera de los miembros de Arizona Baby es un rockero más carismático que todos los allí presentes. Cuando llego a casa a las seis de la mañana ya tengo en el buzón la edición del viernes de El Norte de Castilla, con foto en primera a cinco columnas de alguno de los asistentes a la fiestecilla privada que acababa de abandonar. Lo que me recuerda que, en base al mandamiento de estar donde se da la noticia, el periodismo no se hace en los platós de una televisión local. Se hace en los bares.
Valladolid está a punto de pegar el petardazo, como ya lo hicieran Vigo en los ochenta y Gijón en los noventa. Lo sentimos en los huesos: Realmente tenemos la impresión de que estamos a punto de escribir una de las grandes páginas del Rock&Roll de este país. No nos perdáis de vista.
1/4/08
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L. ha muerto |
No fuí capaz de llorar en el entierro de mi abuelo. Dudo mucho que lo haga en el de los que me quedan con vida. Pero cuando he recibido la noticia esta noche he tenido que salirme de la barra de La Cárcava para mantener la compostura.
P.L. era el mejor amigo de una familia a la que querré siempre, y el padrino de la que era mi chica. Ya no podrá llevarla al altar en una boda que, finalmente, nunca tendrá lugar. Esta noche me voy a hinchar a llorar no sólo su pérdida, sino todo aquello por lo que me apetece hacerlo últimamente. Y mañana volveré a la carga, con más fuerza si cabe, a buscar La Vida. Porque hoy es él, pero mañana puedo ser yo. Así que, por si aún no estuviera haciéndolo, voy a aprovechar cada minuto como si fuera el último.
31/3/08
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wolfmotherfucker |
Hace tiempo que intento ser consciente de la importancia que tienen los nombres. Por ejemplo, no puedes pensar en aquello que no puedes nombrar. Y el hecho de que no elijamos nuestro propio nombre no es algo casual. Cómo nos llamemos es algo que nos queda demasiado grande para que seamos nosotros quienes elijamos. Y es que en el fondo lo que importa de las palabras (nombres incluidos) es la interpretación que los otros den de ellas. Por ejemplo, ayer me enteré de que la palabra griega Irene signifia Paz. Correcto y completamente de acuerdo.
¿Pero qué cojones significa vaderetrocordero? Aquí (en internet) cada uno elige su nombre. Consciente de lo que os acabo de decir, preferí que el mío fuese fruto de cualquier cosa que se me pasara por la cabeza, y que decidiese el azar (o cualquiera menos yo). Recordé el final de un sketch de Faemino y Cansado. Y ya está. Al fin y al cabo las letras (o más bien debería decir muletillas) del Rock de los setenta (o actual con aires de) no dicen mucho más, y no por ello son menos reveladoras. Fijaos sino en este temazo de Wolfmother.
Ahora una buena amiga me recuerda en su blog (que no está aquí enlazado a la izquierda) lo que solemos encontrar bajo la piel del cordero. Y, comenzando con esas mismas palabras, se escribió aquí algún comentario que fue posteriormente eliminado (innecesariamente, porque puedo encajarlo. Aún así te lo agradezco). En efecto, por fin comprendo en toda su dimensión el significado del nombre que el azar eligió para mí. Cordero. Lobo. Hijo de puta.
Pero como diría el vizconde de Valmont: No puedo evitarlo.
21/3/08
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pasión |
Según la R.A.E.
Del latín passĭo, -ōnis, y este calco del griego πáάθος (que significa dolor, enfermedad o sufrimiento)
1. f. Acción de padecer.
2. f. por antonom. pasión de Jesucristo.
3. f. Lo contrario a la acción.
4. f. Estado pasivo en el sujeto.
5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. f. Apetito o afición vehemente a algo.
8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.
9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.
~ de ánimo.
1. f. Tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.
Cada Jueves Santo que no paso en Hellín me duele en el alma. Para más I.N.R.I., mi trabajo actual consiste en servir cálices a una panda de infieles. De alguna manera son símbolos poderosos. Esta tarde me he colado en la catedral con Eirini (que tenía curiosidad por saber cómo era una misa católica) y he escuchado a un viejo castellano hablar de algo tan lejano para él (y para mí) como el consejo de Israel, mientras ella se sorprendía al escuchar su griego natal durante la liturgia.
Ha sido un día lleno de momentos apasionantes. En todos los sentidos arriba citados.
18/3/08
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hijo de puta |
Desde que era un adolescente me he preguntado cómo serían los cabrones que, según se contaba, eran capaces de enrollarse con alguien y luego esfumarse como si tal cosa. Yo, que sólo sabía entregarme por entero, hacía conjeturas sobre cómo sería la jeta de esos malditos bastardos hijos de puta que no pensaban en los sentimientos de los demás.
No más conjeturas. A partir de esta noche ya sé qué cara tienen esos sinvergüenzas. Es la misma que voy a ver en el espejo cada día del resto de mi vida.
15/3/08
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el trabajo os hará libres |
Esto no es una queja, porque no me puedo quejar. Pedí intensidad y la estoy teniendo. De alguna manera asumí (no sin cierto temor) que, teniendo todo una cara y una cruz, la intensidad se manifestaría de diversas (y no siempre divertidas) formas. En estos momentos en los que mi recién estrenada promiscuidad sexual me empieza a pasar factura emocional, además empiezo a trabajar en La Cárcava, bar de tapas al estilo madrileño de la zona centro de Valladolid.
El dicho sostiene que si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada. Éste es un bar pureta (o picoto) normal, sin nada reseñable, al contrario que en el caso del Cafetín o la Pizzería. Salvo su brutal ritmo de actividad. Trabajando aquí he entendido cómo el trabajo es capaz de someter a la persona, de doblegar a hombres hechos y derechos hasta la sumisión de la servidumbre, así que, perteneciendo yo a una generación de nenazas, acabo exhausto. Y os lo dice un tío que ha trabajado tan a gusto en la construcción o en las orquestas. Cuando por fin salgo de la barra para cenar (es la mejor parte: unas tostadas excepcionales con unos vinos de lujo) en ocasiones me siento como un niño pequeño, derrotado e indefenso. Y sin embargo aún saco energía para escribir una entrada en casa de Rubenchi, a las tres de la mañana y escuchando a Johnny Cash.
Señor, dame fuerzas para afrontar esta cruzada.
4/3/08
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ya está bien |
Estas últimas (casi) cuatro semanas han resultado desmesuradamente intensas. Una amiga me decía que nadie puede mantener mucho tiempo este ritmo sin volverse loco, y tenía razón. Ha llegado el momento de hacer un alto y volver a centrarme, porque en pos de esta vorágine epicúrea he dejado abandonadas algunas cosas.
He salido como si lo fueran a prohibir mañana. He conocido a un montón de gente sedienta de vida (y nos la hemos bebido). Me he dejado los dedos tocando con 2/3 de Arizona Baby y luego he estado con ellos en la Potemkin de Salamanca con Dedhra Dun y Chema Rey de Radio 3. Me he reconciliado con el THC de mi adolescencia y he descubierto el Jägermeister. He trabajado en cuatro bares diferentes en cinco días. He dado abrazos gratis... Pero la imposible agenda de Jodorowsky me ha hecho decantarme finalmente por Pereza (y a ver si pueden) para la entrevista de fin de curso, he trabajado más bien poco en los proyectos de Artículo 20 y Rémora... Y luego está este blog. Soy consciente de que las últimas entradas han sido una mierda aburrida, pero entendedme, si tengo que elegir entre dedicarle tiempo la vida de verdad o escribir sobre ella, me quedo con la primera. Ya me pasé bastante tiempo escribiendo basura barroca con dieciocho años cuando lo que tenía que haber hecho era follar y dejarme de florituras. Sin embargo prometo enmendarme y ofreceros algo de más calidad. Mis disculpas.
Pero lo que de verdad quería contaros es esto: durante estas semanas no he tenido ni una sola epifanía. Ningún momento de comprensión absoluta (por mínimo que fuera lo comprendido) o de goce estético puro, de esos que te acercan un poco más a La Verdad. Así que de eso se trataba. Si actio non contemplatio. ¡Pues estamos apañados, porque para escribir hacen falta ambas!
