Le ponemos banda sonora a Lucifer Rising, de Kenneth Anger, satanista que le encarga la banda sonora original a Bobby Beausoleil, de la familia Manson. No tengo muy claro que la cinta vaya sobre el apocalipsis, pero así se anuncia en el programa de la actividad. El Meister, que a estas cosas le suele buscar la faceta subcultural, en esta ocasión me pregunta ¿esto no dará mal fario? No creo, le respondo, lo peor que puede pasar es el apocalipsis. Y como nos dice Alan Moore a través de Promethea, eso es algo bueno. Anger es seguidor de Crowley, como Moore. Semanas después releo el cómic (a cuyo final nunca he llegado), en el que Crowley es un personaje recurrente. Cuando llego a la parte del fin del mundo, en el autobús, de vuelta del trabajo, tengo la vívida impresión de que en algún lugar (¿de mi cabeza?) ha ocurrido algo trascendente. Días antes Portrait publicaba esto, y ese domingo yo había tocado esto otro en el Open Mic.
Lo siguiente que leo es la adaptación a tebeo de Ciudad de cristal, de Auster, en la que aparte de decenas de referencias comunes con Moore (El Jardín y la Torre, convertirte en tus personajes...) el tema principal también es el lenguaje y la relación significantes/significados (la magia, en palabra de mago. El arte, en palabra de artista), con escarceos respecto al juego especular de los nombres ficticios de los autores. Soy vaderetrocordero. Ese no es mi verdadero nombre. Debería dejar de leer esta mierda o acabaré como Don Quijote, del que el propio Auster dentro del libro, como un personaje más, dice que sólo se finge loco para mostrarnos lo crédulos que somos y cuántas mentiras estamos dispuestos a creernos por divertirnos. En este relato Daniel Quinn sigue a Peter Stillman y dibuja el recorrido de sus paseos sobre el mapa de Nueva York, igual que en esta exposición que tuvo lugar durante nuestra apocalíptica actuación. Moore hace lo mismo con los recorridos de Sir William Withey Gull en From Hell, trazando un pentáculo, a modo de rito pagano, que culmina en Whitechapel. Recuerdo la revelación que supuso encontrármela de pronto, como una epifanía, en un paseo por Londres con (de nuevo) El Meister. Mientras escribo esto, en clase de Geografía, el profesor pregunta a quién está detrás de mí que cual es su nombre. Brais, responde el alumno. Nunca lo había oído, dice el profesor. Es que es un nombre de mentira, bromea alguien. Risas. La clase termina.
Mañana, en el concierto de Arizona Baby, me encontraré con gente de nombre falso en la sala Mephisto. Quizá en la absoluta oscuridad de esa habitación olvide mi lengua y, como Peter Stillman, recuerde la de Dios. O simplemente, como Peter Stillman, me olvidaré de mí mismo.
18/3/10
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el principio de todo |
12/3/10
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buen viaje, don Miguel |

Se ha ido el hombre, el periodista, el cazador que escribía. El escritor ya había desaparecido en 1998, según él mismo llegó a decir. Llegan ahora la historia, el epígrafe en los manuales de literatura española, el reconocimiento universal (del que no era muy amigo, dada su austeridad). Seguramente tampoco habría aprobado el tratamiento de "don", pero no puedo evitarlo. A riesgo de caer en el romanticismo, creo que hoy los castellanos hemos perdido una parte importante de nuestra identidad. También a nuestro cronista más auténtico. Al hombre que mejor supo describir esa extraña mezcla de integridad y miseria que supone ser de Castilla. Pero él se ha librado por fin de la enfermedad que le tenía encerrado y le impidió escribir una línea o cazar una perdiz en diez años.
Buen viaje, don Miguel. Y muchas gracias.
5/3/10
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estoesmejordejarquesepudra |
Así de primeras el afán de que se lo cuentes a todo el mundo para que consulte la página en nombre de la buena fe me suena a aprovechamiento de la coyuntura actual como oportunidad para hacer negocio, como promulgan esa pléyade de iluminados del reciclaje profesional y el coaching que inundan ahora los medios de comunicación y que se ganan la vida diciéndole a la gente que se pueden ganar la vida diciéndole a la gente que se pueden ganar la vida diciéndole a la gente… Un momento ¡Son ellos! ¿Es que no habéis aprendido nada de las hipotecas Subprime? Y en segundo lugar: Hay que DESCONFIAR de cualquier mensaje cuyo emisor no se identifica. Ocultar tu identidad es la primera norma del libro de texto para dar el palo en cualquiera de sus formas. Que no te digan claramente que este tinglado está a cargo del Consejo Superior de Cámaras de Comercio y financiado por Telefónica y El Corte Inglés (entre otros) huele a chusco, lo que demuestra la poca CONFIANZA que en realidad tiene el organismo en sí mismo y en sus posibilidades de conectar con el público sin este subterfugio de marketing perroflauta (sobre todo cuando no existe la opción de comentar los contenidos). Y además, citando a Aznar, ¿quién te ha dicho a tí que yo quiero arreglar esto? A lo mejor lo que quiero es terminar de mandarlo todo a tomar por culo, salir a la calle con horcas y antorchas a quemar sucursales de banco y coches de lujo. ¿Arreglarlo? Muy al contrario, me alegro de que se esté jodiendo por momentos. La crisis es una situación natural y necesaria para volver a poner las cosas en su sitio, la gran oportunidad que estábamos esperando. Este empeño en arreglarlo todo es insano. Quizá deberíamos empezar a pensar en arrasarlo de una puta vez, amputar por el trozo bueno, desenchufar a este viejo moribundo que es el capitalismo y dejar paso a otra cosa, que ya va siendo hora.
No son tontos. Saben que si desde el principio nos hubiesen vendido esta moto de “por favor, sigue comprando, por tu madre” desde tan popular organismo, lo mismo habrían encendido la chispa que hacía falta para que los inflamados ánimos del respetable hicieran volar por los aires este puto teatro. Porque no sé si os habéis dado cuenta, pero somos una cantidad de gente enorme. A las malas, a tortas, no hay quién nos lleve la contraria. Lo único que nos ha mantenido durante todos estos años con la cabeza metida en el retrete es, precisamente, esa sacrosanta CONFIANZA que ahora quieren recuperar a toda costa. Hemos dejado que nos mangonearan como han querido hasta el punto de que el único poder real que nos queda es dejar de confiar. Pero en realidad con eso basta.
No sólo hemos perdido la CONFIANZA en el sistema. Además estamos de muy mala hostia. Y lo saben. Por eso lanzan la piedra y esconden la mano de esta forma tan burda, lo que consigue que nos pongamos de mucha más mala hostia aún. No sé vosotros, pero yo no sólo no voy a arrimar el hombro para arreglar nada, sino que voy a hacer lo posible (y dentro de la ley, jugando con sus reglas, a mayor regodeo) para terminar de joderlo.
5/2/10
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síntomas inequívocos de que te haces mayor (a los treinta) |
- Que dependientes y camareros te tratan bien en tiendas y restaurantes.
- Que en el ascensor las madres les dicen a sus niños pequeños “Hijo, deja pasar a este señor”.
- Que en el hospital te atienden enfermeras más jóvenes que tú. A veces, en urgencias, hasta los médicos.
- Que el objetivo de tu peluquera no sea “remarcar” sino “disimular”.
- Que te cobren la tarjeta y las comisiones en el banco.
- Que declinas las invitaciones a tomarte la última.
- Que te apetece salir a dar paseos con tu (chica) mujer.
- Que te parece que los chavales en el autobús son escandalosamente ruidosos.
- Que hay chavales, y no son tú.
- Que te sorprendes pensando, avergonzado, “pero si es una cría” ante una tipa que, objetivamente, está muy buena.
- Que ya no concibes no viajar en preferente o no alojarte en un hotel.
- Que tienes resacas. Resacas de verdad.
- Que tu jefe tiene tu edad. O menos.
- Que te interesan cosas tan extrañas como la historia de tu ciudad o la actualidad económica.
- Que te da pereza salir de casa los fines de semana.
- Que a tu madre ya no le disgusta cómo vistes.
- Que en vez de denegarte las ayudas estatales simplemente no puedes optar a ellas.
- Que haces ejercicio, comes menos y bebes mucho agua.
- Que modelos y actores/actrices guapos ya no son más viejos que tú.
- Que los desconocidos te tratan de usted.
- Que cuando lees una historia o ves una película sobre una pareja con una gran diferencia de edad te identificas con el mayor.
- Que te levantas a comprar el periódico los domingos por la mañana.
- Que tienes corbatas. Y no por obligación, sino porque te gustan.
- Que te piden consejo.
Que haces listas de situaciones en las que te percatas de que te haces mayor.
31/1/10
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amaxofobia |
a.
Está sobradamente documentado que mientras conducimos concebimos nuestro cuerpo y el vehículo como un todo. Por eso, por ejemplo, cuando tenemos un golpe decimos “me han dado” y no “le han dado a mi coche”. Nuestra conciencia se expande y asumimos al vehículo como una proyección de nuestro ser. Por eso conducir mientras tienes una crisis de ansiedad ofrece una gran ventaja: En vez de estar exasperadamente atrapado en tu cuerpo estás atrapado en el habitáculo. Y eso es un espacio mucho más grande. La prioridad no eres tú, sino el vehículo en su conjunto. El peligro está en el resto de la circulación, no en el interior, y por lo tanto es un miedo mucho más racional. En vez de preocuparnos por una muerte súbita e inevitable pasamos a preocuparnos por un hipotético accidente, lo que en realidad es una parte inherente de la conducción y un temor necesario, porque el conductor que no albergue ni un mínimo rastro de él es un mal conductor: Es un temerario. Lamentablemente los ansiosos somos aún más peligrosos para nosotros mismos y para los demás por todo lo contrario: Somos temerosos. Nuestra conducta errática y nuestros sentidos hipersaturados durante el acceso nos impiden reaccionar naturalmente y anulan los automatismos adquiridos, necesarios para circular. Nos convertimos súbitamente en alumnos de autoescuela en su primer día y sin profesor.
b.
Mejorar la forma física no evita necesariamente las crisis de ansiedad, pero permite gestionarlas mejor. Si estamos acostumbrados a hacer ejercicio la taquicardia durante el acceso de angustia nos recordará a la natural y necesaria durante el esfuerzo físico, y nos permitirá preservar una parcela de lucidez mental en el agitado caos de nuestro interior. Estando en buena forma somos capaces de abstraernos y ver la situación desde fuera, situarnos como espectadores de nuestra propia crisis, lo cual ayudará a percatarnos de lo absurdo de la situación y restablecer los valores de cordura normales.
a+b= Experiencia reveladora. Jodida de cojones. Pero reveladora.
22/1/10
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todo es mentira |
Dos reportajes en el periódico, uno junto a otro. Primero, la detención de los aspirantes a bombero que provocaron el fatal incendio de Horta de San Joan sólo se produjo gracias a que uno de ellos, angustiado, confesó por teléfono (pinchado por orden judicial). Segundo, una docena de jueces y fiscales de la Audiencia Nacional ejercen ahora la abogacía defendiendo a los acusados de la Operación Malaya, a El Pocero o al jefe mafioso ruso Kalashov.
A la Niña Fatal le han cortado la ayuda al alquiler a partir de un escrito de renuncia que ella nunca redactó, mucho menos firmó y que nadie sabe dónde está. No es que a la Junta de Castilla y León se le haya perdido un papel (cosa que ya ocurrió, dejándola sin varias mensualidades), sino que ha aparecido uno de la nada que exonera a la administración de pagar sus deudas.
Hay un mail circulando por ahí contando que la pena por agresión es menor que por bajarte música de internet, y que el delito de repartir copias de discos gratis es más grave que el de repartir porno casero a la puerta de un colegio de primaria.
Ser moroso sale rentable. No importa la cantidad, una vez que tienes una deuda, cuanta más acumules mejor. Puedes comprar un bien a plazos, y si te mantienes en tus trece de no pagar las cuotas, al cabo de un número suficiente de meses la financiera te ofrecerá que pagues la mitad del importe sin intereses y sin contrapartidas legales, eliminándote de los listados de morosidad. Para casos más flagrantes sobre lo que ocurre cuando traicionas la confianza en el sistema económico, consultad a Enric Durá.
Un conocido me explicó hace años lo barato (judicialmente) que es matar en este país. Una vez que empieces da igual que asesines a uno que a seis. Los siguientes cadáveres solo son agravantes. Y si lo haces en coche, atropellando, sólo es una infracción de tráfico, aunque sea intencionadamente.
Que esta farsa que es la vida tal y como la conocemos se mantenga depende de un pacto social basado en la confianza hacia el Estado, las instituciones y los factores económicos, un pacto que hace tiempo que dejó de ser universal. Si el aspirante a bombero que confesó por teléfono hubiera mantenido silencio como su compañero (según el reportaje "más bregado en estos bretes" al acumular otras dos condenas) jamás les hubieran pillado. Su gobierno ya había encubierto su responsabilidad. Lo que les ha llevado a la cárcel es el peso de su conciencia. La educación. La confianza en su certeza del sistema. Un sistema que, por otro lado, falsifica documentos, pone al servicio de los criminales a sus mejores efectivos y precisa de los remordimientos de los culpables para administrar justicia.
Ya está naciendo la generación que no se ha creído esta mentira, que no le tiene respeto a la autoridad ni miedo a la justicia del Estado (¿acaso debería?). Una generación que no tiene ningún lastre educacional ni moral, que sabe que, si se empeñan en negar su crimen, su deuda o sus actos, saldrán indemnes y fortalecidos. Una generación Nieztcheana de superhombres que lo mandará todo a tomar por culo. Y me alegro de que así sea, porque nos lo hemos ganado a pulso.
En serio, ¿de verdad no os entran ganas de haceros terroristas a vosotros también?
7/1/10
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soltar lastre |
La mudanza desde casa de Jose a la de La Niña Fatal se está convirtiendo en una agonía interminable de viajes casuales con maletitas minúsculas, sin terminar de decidir cuándo me llevo la cama de palés, el plato de los vinilos, el ordenador y otras piezas de mudanza mayor. Para mudarse hacen falta ciertas energías que mi actual estado de nervios no me permite. Hace falta estar dispuesto hacer limpieza, a deshacerse de los objetos con valor sentimental, a desligarse de las cosas. Hace falta ser valiente. Mi psiquiatra/psicoanalista de barra cree que parte del conflicto que alimenta esta mala racha se debe a este vivir entre dos mundos, a no haberme mudado (en todos los sentidos) completamente, y está convencido de que cuando cierre por última vez la puerta de mi habitación como tal se desvanecerán no pocos fantasmas. Yo también lo creo. Pero en el proceso he descubierto que hay puertas mucho más antiguas todavía parcialmente abiertas. Mi cama reciclada sólo cabe en el trastero de mis padres, y para meterla ahí aún he tenido que desalojar antes un montón de bultos de mi ex gabacha que todavía acumulaban polvo allí abajo. Precisamente hoy, que he intercambiado un par de mails con ella sobre nuestros proyectos y esperanzas, he tirado a la basura muchas de las cosas inútiles (agujas de tejer, medicamentos, frascos de perfume vacíos) que todavía conservaba por el mero hecho de ser suyas. Y no me ha dolido en absoluto. He tenido la sincera impresión de estar soltando lastre para poder (ella en Lille, yo aquí) seguir ascendiendo.
Lo siento Marion. Voy a donar tu ropa a la beneficencia. Alguna yonqui de Pajarillos podrá vestir ahora con esa curiosa mezcla que tenías de gótica con perroflauta del oriente medio. Sé que, con tu desapego por lo material, tú habrías hecho lo mismo.
15/12/09
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dominguero |
¿Recordáis cuando el domingo era el día más triste de la semana, sólo superado por el propio lunes? Ese lento goteo de horas, esas tardes lánguidas y desocupadas sólo se daban cuando:
a) El leit motiv de la vida era salir el sábado. Cualquier otra actividad era puro tedio o doloroso calvario. Y el motivo de salir era hacer vida social. Y el motivo de hacer vida social era pillar cacho. Y para socializarte tenías que deshacerte de tus inhibiciones bebiendo.
b) El tiempo transcurría tan lentamente que la perspectiva de toda una semana hasta el próximo sábado se presentaba como una eternidad. La relatividad nos demuestra que una semana no es la misma cantidad de tiempo a edades diferentes: Si tienes quince años de recuerdos supone un porcentaje de tu tiempo de vida mucho más elevado que si tienes treinta, en cuyo caso pasa como una exhalación. El “si parece que fue ayer” es una frase que nunca se pronuncia antes de los veinticinco.
Llega un momento en que te das cuenta de que borracho ni se liga ni se socializa uno y sólo sales a beber en plan Rat Pack con gente curada de espantos que ya sabe de qué pie cojeas. Y cuando no tienes que dar cuentas a nadie de tu estado de embriaguez puedes salir un martes pero quedarte en casa el sábado. Es entonces cuando la ecuación se desmorona y abres los ojos: Descubres que no mola estar bolinga en un tugurio que huele a vómito tirándole los trastos infructuosamente (y lo sabes) a la tipa que menos te disgusta de la barra. Es mucho mejor estar achispadillo con un vino bueno, recién duchado y bien vestido, mientras te calzas una cecina con tomate al solete del mediodía. Y el día de la semana que más propicia esta actividad es el domingo. Como dirían los Diploide, "yo soy de pincho y caña". En el caso vallisoletano se da además la tesitura de que el Open Mic Pucela tiene lugar ese día por la tarde, con lo que es fácil empalmar los pinchos soleados con las cañas musicales, previa siesta reglamentaria que no tiene porqué dedicarse precisamente a dormir (para los solteros decir que la calidad y volumen del ligoteo es mucho mayor de tapas que en el tugurio anteriormente citado). Así es como el tradicional momento de la resaca y la vergüenza se convierte en un suave y largo fluir de placeres epicúreos. Y lo bueno de hacerte viejuno es que, cuando te quieres dar cuenta, ya es domingo otra vez y vuelta a empezar.
Desde ahora me declaro abiertamente dominguero. Y creo que vosotros también deberíais hacerlo.
10/12/09
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ostras o mortadela (IX). tacones |
Soy un jodido fetichista de los zapatos. Sin paliativos. Mi ex gabacha me encandiló, entre otras cosas, porque cuando nos conocimos la tía perra llevaba unos botines de corte decimonónico anudados hasta el tobillo que bien podría haber llevado una bailarina de can-can. En este contexto pudiera parecer que las tipas con tacones de aguja me pongan un montón. Nada más lejos de la realidad. La mayor parte de la gente (hombres que cantan en Astrud o mujeres) que calzan taconazo no tienen ni puta idea de andar con ellos (ni nos planteemos el bailar), lo que revierte en hacerles perder un buen montón de puntos en cuestión de follabilidad. Y es algo bastante lógico que poca gente sepa moverse con ellos: Los tacones son uno de los artificios más absurdos, antinaturales y sadomasoquistas que haya concebido nuestra cultura porque, como bien apunta La Niña Fatal, su función no está ligada a la elegancia o la pompa sino, pura y duramente, al follar. Yo personalmente colocaría cierto tipo de calzado en la sección de lencería.
El caso es que no sé si os habéis fijado (yo sí) en la cantidad de tacón que se gastan las adolescentes hoy en día cuando salen. Yo, que me crié en plena explosión femenina de los vaqueros rotos, las camisas de cuadros de franela y el pelo sucio, observo asombrado esta recuperación para la chavalería de los valores del lujo. Si bien es verdad que con cierta edad tus apetitos están ya educados y son más retorcidos, también entiendo que a los compañeros de clase de estas niñatas les pueda estallar una vena en el cerebro (entre otras) con semejante espectáculo, pero yo no puedo evitar ver a un montón de púberes grotescamente maquilladas andando como si pisaran huevos y pasando frío. Lo que sí que logran es crear una falsa idea de adonde van. Uno las ve así uniformadas y se las imagina en la grabación de un video de raperos chungos, en una fiesta privada con piscina, champán y coca, en una limusina… Pero resulta que te las encuentras el sábado por la tarde en el Carrefour comprando una botella de Bacardi y dos litros de Cocacola. Porque van a un botellón. Piensas en esos zapatos entre los cristales rotos y las mierdas de perro de un parque y a tu sentido del decoro (pordios, ponte un vaquero y unas Converse) se le saltan las lágrimas. Sin embargo la imagen en su globalidad me resulta tan neo punk que no puedo por menos que aplaudirla e incluirla en esta sección. Esta generación lo ha entendido perfectamente: Los reclamos sexuales no son más que la sombra de una vida apostada en un lujo inalcanzable e idealizado. El contexto no sólo no importa, sino que cuanto más alejado esté de esta idealización, más hará brillar al reclamo en sí. El riesgo de este planteamiento es que a todas estas crías sus padres les consientan el ir como van y esto se acabe convirtiendo en un todo a cien de los chinos abarrotado de figuritas de porcelana, a cual más brillante y barroca, pugnando por destacar más que sus compañeras de estante de ferretería bajo la luz de un sucio fluorescente.
Absolutamente aterrador.
4/12/09
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interpretación de un final y un principio |
He sido muy feliz en esta casa que dejo ahora. He disfrutado enormemente de la compañía de mis compañeros de piso, Jose y Anaí, a los que quiero profundamente. He tenido reveladoras epifanías, he tocado grandes temas a la guitarra con mi adláter mientras dábamos cuenta de una botella de Karmeliet, he cantado mucho en esta ducha. Me he sentido reconfortado y a salvo entre estas cuatro paredes y esta luz cálida y tenue. De todos los pisos de alquiler que he compartido este es uno de los pocos que ha sido verdaderamente mi hogar.
Pero releyendo esta entrada sobre la primera noche que pasé aquí he comprendido qué significaba aquella señal que recibí (tendréis que releerla vosotros también para saber a qué me refiero): Cuando la magia se acaba es hora de dejar de ser un mago y convertirse en un hombre. Abandonar la intuición para abrazar la fe. Y no creo que sea justo que parezca que, como les pasa a muchos otros, me voy a vivir con La Niña Fatal porque ya no me siento tan indestructible como para afrontar esta tempestad yo solo. Que me acomodo y asiento la cabeza, sacrificando mi total y absoluta libertad (a veces incluso libertinaje), porque ya no puedo seguir con esta intensidad que, en realidad, era ya otro tipo de atadura. No, no es justo ni para ella ni para mí.
Que la vida con La Niña Fatal es más tranquila y adulta es un hecho. Que vayamos a pagar un alquiler en vez de dos con la que está cayendo también ayuda. Sin embargo estas cuestiones nunca me han detenido antes. Si me voy a vivir con La Niña Fatal es porque confío plenamente en ella. Porque me encantan todas sus modalidades de risa, desde la nerviosa sin sonrisa cuando me esta contando algo a la extenuante carcajada cuando tiene el día tonto. Porque, a pesar del desastroso resultado, intenta tararear las canciones que no se sabe. Porque de pequeña bautizó a sus dos tortugas como 'Aretha' y 'Franklin'. Porque me encanta cocinar para ella. Porque necesito darle los buenos días todos los días. Porque usa calcetines de rayas. Por su inagotable paciencia conmigo. Porque no me imagino cometer una torpeza sin que me haga rabiar luego. Porque no le da cancha a mi hipocondria. Porque me encanta que me sujete en sueños para que no me caiga de la cama, aunque no me esté cayendo. Porque después de un año todavía no sé si cuando me llama "gordito" está siendo irónica o no, lo cual es tremendamente irónico en sí mismo. Porque se ríe todas y cada una de las veces que le cuento lo del niño con voz de adulto (y son varias al día). Porque es increíble haciendo regalos. Porque me encanta su humor políticamente incorrecto y directo a la llaga más sangrante debajo de ese aspecto dulce de no haber roto un plato. Porque no creo que haya nadie que respete tanto mi individualidad y mi independencia como ella, y que me necesite sin tener que demostrármelo cada segundo, que me deje respirar y al mismo tiempo me dé de respirar. Porque, a pesar de su apodo, no es un niña, sino una mujer. Ahogo mis libros, rompo mi báculo y dejo mi reino por propia voluntad porque esta es la única aventura que realmente me quedaba por vivir.
Y porque la quiero.

