Hace media hora me han atracado.
Acababa de despedirme de Eirini en las escaleras de la catedral, donde habíamos estado tomando un cacharro. De camino a casa me he parado a hacerme un cigarro en la Plaza de la Universidad. Se me han acercado un chico y una chica de no más de veinte años, la típica pareja de españoles de esa edad, (de los que podrías encontrarte en un concierto de El Canto del Loco) que ya había visto un rato antes pasar por delante del Cafetín
-¿Tienes un cigarro?- me dice él.
-Claro. Sírvete, es de liar- le doy el que me estaba haciendo.
- ¿No tendrás por ahí un porro o algo?
-No, ya no fumo de eso- respondo. Empiezo a hacerme otro cigarro para mí. El chico se sienta a mi lado mientras ella nos observa.
-Te he visto antes ahí con la chavalita. Qué, ¿estáis enamoradicos?- Su tono ha pasado de suplicante a agresivo. Me huelo ya de qué va todo esto.
- El tiempo lo dirá- respondo yo. Silencio.
-Oye, voy a cogerte el dinero, ¿vale? No hagas el tonto que te doy una hostia que te arreglo- empuña una navaja muy parecida a la que llevo yo, regalo de mi hermano de Albacete. Empieza a registrarme el bolso.
-No te preocupes. Ya te lo doy yo- le digo.
-Dame también lo suelto. ¿Seguro que no llevas porros?
-Pues no.
-Oye, ¿cuántos años tienes?
-Veintinueve.
-¿Y cómo eres tan tonto?
Coge el dinero y se van. Termino de hacerme el cigarro y me lo fumo mientras les veo alejarse, cogidos de la mano y caminando nerviosos, seguramente cagados de miedo. Su primer atraco, quizá. Pienso, mientras se vuelven hacia atrás de vez en cuando, en qué se gastarán el dinero. En la vida que les espera. En que ella debe quererle mucho si es capaz de acompañar a su chico en sus palos de poca monta. No quise en aquel momento responder a su última pregunta, porque no habrían entendido mi respuesta y hubiesen pensado que me estaba riendo de ellos, lo cual no deja de ser cierto en parte. No les he dado ese dinero. Estaba comprando algo con él: Dejar de fumar (aunque sólo hacía un par de semanas que había vuelto a hacerlo, compulsivamente, eso sí), descargar todo mi mal karma sin tensiones ni violencia y, lo más importante, haber cumplido estadísticamente con mi dosis de inseguridad ciudadana estando sólo, sin poner en peligro a Eirini, sólo me ha costado cuarentaycinco euros. Y de regalo una buena historia. Ésta que os estoy contando.
Que os cunda, chicos. Y buena suerte. La vais a necesitar.
28/4/08
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el camino del hombre recto (I) |
27/4/08
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quiza he chocolateado demasiado la leche |
Las putas ocho de la mañana y el Señor Enthusiastic y Vaderetrocordero no tenemos otra cosa mejor que hacer que visionar "En Busca del Grial Potórrico". Cereales del desayuno mediante, hemos decidido escribir este post conjunto como primera experiencia de blog repetido (y punto) para dejar constancia gráfica de nuestras impresiones. Hemos de decir que hace apenas media hora que hemos abandonado la sala Asklepios (ya sabéis de que tipo de agujero estamos hablando), lo cual no ayuda a emitir un juicio saludable.
Sería díficil analizar las causas que nos han llevado a esta situación. Quizás nuestra condición de potorristas, o tal vez nuestras tendencias homosexuales. ¡Quién sabe! Pongámosles en antecedentes. Vaderetrocordero ha currado en la maravillosa y a la vez estresante Carvaca hasta las tres. Enthusiastic, por su parte, ha hecho acto de presencia en una boda. Principios divergentes con un final común. Maravilloso ¿no creen?
Después de mesarnos las barbas abundantemente (y soltar frases como: "A mí es que el alcohol luego me da hambre" o "Joe, junto con el muesli nos hemos chiscado un litro leche!") hemos llegado a la conclusión de que el Potorrismo guía nuestras vidas más allá de lo que hubiéramos podido imaginar. Que dos hombres hechos y derechos acaben desayunando juntos mientras ven este fantástico documento puede darnos una idea de hasta dónde puede llegar esta cosmogonía que es el Potorrismo. La expresión gráfica de este sentimiento se puede traducir en esta imagen tomada mientras observábamos el combate a muerte entre Milgrom y El Croupier:"He perdido cualquier tipo de fuelle que tuviera", ha declarado Enthusiastic tras corregir este texto.
22/4/08
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listen and repeat |
16/4/08
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espaldas plateadas |
14/4/08
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à la carte |
Al parecer mi afición a la gastronomía y mi destreza con el francés han dado un fruto en común: He traducido al gabacho la carta del restaurante Los Zagales de la Abadía. Mi primera traducción inversa profesional. ¿Y sabéis lo que me han pagado? Una cena para dos personas allí. Lo cual no está nada mal, dada la carta de vinos que se gastan estos mozos, pero cómo diría Ford Fairlane, detective rocanrrolero... ¿Con qué creen que voy a pagar a hacienda? ¿Con compact-disc para la bañera y palillos de batería firmados? ¡Necesito pasta, parné, tela!
Manda huevos (revueltos con ajetes, o le brouillé d'ails tendres).
10/4/08
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hipótesis |
Acompañar a Eirini bajo la lluvia a la estación a las tres de la mañana para que cogiera un tren rumbo a Lisboa ha sido, como ella misma dice con su encantador acento griego, un místico paseo. Y es que lo revelador de este momento no ha sido descubrir cuánto la voy a echar de menos, sino darme cuenta de lo importante que es tener a alguien a quien acompañar bajo la lluvia a la estación a las tres de la mañana para que coja un tren rumbo a Lisboa...
4/4/08
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la trastienda del Rock&Roll |
Madrugada del jueves al viernes. Termino de currar en La Cárcava y me paso por el Café Teatro, mítico garito pucelano que los propios Pereza se encargaron de citar hace unas semanas en su último concierto en Valladolid (ese día el bar se petó de groupies ansiosas, al margen de que también estuviera Nacho Vegas, un tío feo de cojones) para encontrarme con Vielba de los Arizona, que venía de entregar unos premios en la gala, y tomarnos unas cañas. Lo que prometía ser una noche de jueves bastante triste se anima con la noticia de que la flor y nata del sarao se iba a dar cita allí a puerta cerrada: Pereza, Los Planetas, Sidonie y Canteca de Macao aparecen hacia las tres de la mañana para obsequiarnos a los parroquianos (Dehra Dun, Happening, Los Silverbacks...) con su presencia. Con Mr. Hueso de anfitrión tengo la ocasión de confirmar con Leiva (un tío de lo más majete: “Hola, yo soy Alex”, “Hola, soy Leiva”, como si no supiera quién cojones era) la entrevista en plan “un día con...” que Carreño ya me había concertado con Pereza como proyecto de fin de curso, y de hablar con el batería de Sidonie sobre bigotes setenteros.
Los que me conocéis sabéis que no soy demasiado mitómano. Mear junto a J de Los Planetas me la traía bastante al pairo. Pero Vielva y yo no pudimos resistir la tentación de ir a presentarle nuestros respetos al batería de Pereza, que en realidad fue miembro fundador de Buenas Noches Rose. Aún así os puedo decir una cosa: Ninguno de los allí presentes destilaba tanto Rock&Roll como el propio Vielba, con el que discutimos la idea de que la movida de los ochenta no era más que esta misma reunión con alguien escribiendo sobre ella. Cualquiera de los miembros de Arizona Baby es un rockero más carismático que todos los allí presentes. Cuando llego a casa a las seis de la mañana ya tengo en el buzón la edición del viernes de El Norte de Castilla, con foto en primera a cinco columnas de alguno de los asistentes a la fiestecilla privada que acababa de abandonar. Lo que me recuerda que, en base al mandamiento de estar donde se da la noticia, el periodismo no se hace en los platós de una televisión local. Se hace en los bares.
Valladolid está a punto de pegar el petardazo, como ya lo hicieran Vigo en los ochenta y Gijón en los noventa. Lo sentimos en los huesos: Realmente tenemos la impresión de que estamos a punto de escribir una de las grandes páginas del Rock&Roll de este país. No nos perdáis de vista.
1/4/08
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L. ha muerto |
No fuí capaz de llorar en el entierro de mi abuelo. Dudo mucho que lo haga en el de los que me quedan con vida. Pero cuando he recibido la noticia esta noche he tenido que salirme de la barra de La Cárcava para mantener la compostura.
P.L. era el mejor amigo de una familia a la que querré siempre, y el padrino de la que era mi chica. Ya no podrá llevarla al altar en una boda que, finalmente, nunca tendrá lugar. Esta noche me voy a hinchar a llorar no sólo su pérdida, sino todo aquello por lo que me apetece hacerlo últimamente. Y mañana volveré a la carga, con más fuerza si cabe, a buscar La Vida. Porque hoy es él, pero mañana puedo ser yo. Así que, por si aún no estuviera haciéndolo, voy a aprovechar cada minuto como si fuera el último.