Hace tiempo que intento ser consciente de la importancia que tienen los nombres. Por ejemplo, no puedes pensar en aquello que no puedes nombrar. Y el hecho de que no elijamos nuestro propio nombre no es algo casual. Cómo nos llamemos es algo que nos queda demasiado grande para que seamos nosotros quienes elijamos. Y es que en el fondo lo que importa de las palabras (nombres incluidos) es la interpretación que los otros den de ellas. Por ejemplo, ayer me enteré de que la palabra griega Irene signifia Paz. Correcto y completamente de acuerdo.
¿Pero qué cojones significa vaderetrocordero? Aquí (en internet) cada uno elige su nombre. Consciente de lo que os acabo de decir, preferí que el mío fuese fruto de cualquier cosa que se me pasara por la cabeza, y que decidiese el azar (o cualquiera menos yo). Recordé el final de un sketch de Faemino y Cansado. Y ya está. Al fin y al cabo las letras (o más bien debería decir muletillas) del Rock de los setenta (o actual con aires de) no dicen mucho más, y no por ello son menos reveladoras. Fijaos sino en este temazo de Wolfmother.
31/3/08
[+/-] |
wolfmotherfucker |
21/3/08
[+/-] |
pasión |
Según la R.A.E.
Del latín passĭo, -ōnis, y este calco del griego πáάθος (que significa dolor, enfermedad o sufrimiento)
1. f. Acción de padecer.
2. f. por antonom. pasión de Jesucristo.
3. f. Lo contrario a la acción.
4. f. Estado pasivo en el sujeto.
5. f. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
6. f. Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona.
7. f. Apetito o afición vehemente a algo.
8. f. Sermón sobre los tormentos y muerte de Jesucristo, que se predica el Jueves y Viernes Santo.
9. f. Parte de cada uno de los cuatro Evangelios, que describe la Pasión de Cristo.
~ de ánimo.
1. f. Tristeza, depresión, abatimiento, desconsuelo.
Cada Jueves Santo que no paso en Hellín me duele en el alma. Para más I.N.R.I., mi trabajo actual consiste en servir cálices a una panda de infieles. De alguna manera son símbolos poderosos. Esta tarde me he colado en la catedral con Eirini (que tenía curiosidad por saber cómo era una misa católica) y he escuchado a un viejo castellano hablar de algo tan lejano para él (y para mí) como el consejo de Israel, mientras ella se sorprendía al escuchar su griego natal durante la liturgia.
Ha sido un día lleno de momentos apasionantes. En todos los sentidos arriba citados.
18/3/08
[+/-] |
hijo de puta |
Desde que era un adolescente me he preguntado cómo serían los cabrones que, según se contaba, eran capaces de enrollarse con alguien y luego esfumarse como si tal cosa. Yo, que sólo sabía entregarme por entero, hacía conjeturas sobre cómo sería la jeta de esos malditos bastardos hijos de puta que no pensaban en los sentimientos de los demás.
No más conjeturas. A partir de esta noche ya sé qué cara tienen esos sinvergüenzas. Es la misma que voy a ver en el espejo cada día del resto de mi vida.
15/3/08
[+/-] |
el trabajo os hará libres |
Esto no es una queja, porque no me puedo quejar. Pedí intensidad y la estoy teniendo. De alguna manera asumí (no sin cierto temor) que, teniendo todo una cara y una cruz, la intensidad se manifestaría de diversas (y no siempre divertidas) formas. En estos momentos en los que mi recién estrenada promiscuidad sexual me empieza a pasar factura emocional, además empiezo a trabajar en La Cárcava, bar de tapas al estilo madrileño de la zona centro de Valladolid.
El dicho sostiene que si no tienes nada bueno que decir, mejor no digas nada. Éste es un bar pureta (o picoto) normal, sin nada reseñable, al contrario que en el caso del Cafetín o la Pizzería. Salvo su brutal ritmo de actividad. Trabajando aquí he entendido cómo el trabajo es capaz de someter a la persona, de doblegar a hombres hechos y derechos hasta la sumisión de la servidumbre, así que, perteneciendo yo a una generación de nenazas, acabo exhausto. Y os lo dice un tío que ha trabajado tan a gusto en la construcción o en las orquestas. Cuando por fin salgo de la barra para cenar (es la mejor parte: unas tostadas excepcionales con unos vinos de lujo) en ocasiones me siento como un niño pequeño, derrotado e indefenso. Y sin embargo aún saco energía para escribir una entrada en casa de Rubenchi, a las tres de la mañana y escuchando a Johnny Cash.
4/3/08
[+/-] |
ya está bien |
Estas últimas (casi) cuatro semanas han resultado desmesuradamente intensas. Una amiga me decía que nadie puede mantener mucho tiempo este ritmo sin volverse loco, y tenía razón. Ha llegado el momento de hacer un alto y volver a centrarme, porque en pos de esta vorágine epicúrea he dejado abandonadas algunas cosas.
He salido como si lo fueran a prohibir mañana. He conocido a un montón de gente sedienta de vida (y nos la hemos bebido). Me he dejado los dedos tocando con 2/3 de Arizona Baby y luego he estado con ellos en la Potemkin de Salamanca con Dedhra Dun y Chema Rey de Radio 3. Me he reconciliado con el THC de mi adolescencia y he descubierto el Jägermeister. He trabajado en cuatro bares diferentes en cinco días. He dado abrazos gratis... Pero la imposible agenda de Jodorowsky me ha hecho decantarme finalmente por Pereza (y a ver si pueden) para la entrevista de fin de curso, he trabajado más bien poco en los proyectos de Artículo 20 y Rémora... Y luego está este blog. Soy consciente de que las últimas entradas han sido una mierda aburrida, pero entendedme, si tengo que elegir entre dedicarle tiempo la vida de verdad o escribir sobre ella, me quedo con la primera. Ya me pasé bastante tiempo escribiendo basura barroca con dieciocho años cuando lo que tenía que haber hecho era follar y dejarme de florituras. Sin embargo prometo enmendarme y ofreceros algo de más calidad. Mis disculpas.
Pero lo que de verdad quería contaros es esto: durante estas semanas no he tenido ni una sola epifanía. Ningún momento de comprensión absoluta (por mínimo que fuera lo comprendido) o de goce estético puro, de esos que te acercan un poco más a La Verdad. Así que de eso se trataba. Si actio non contemplatio. ¡Pues estamos apañados, porque para escribir hacen falta ambas!